Escritora Errante 14: House of Shaws.

Lancaster27:02:16

Un hogar. Desde siempre ese ha sido un tópico en la literatura. Ulises u Odiseo se va de casa para luchar en una guerra y tarda veinte años en volver (pobrecito). ¿Pero qué sucede cuándo no se trata de volver si no de encontrar un hogar? En ese caso estaríamos hablando de algo más parecido a la historia bíblica de Noé. Después del diluvio universal, Noé se tuvo que buscar un sitio nuevo en el que vivir con su familia. Esa es más parecida a la historia de un inmigrante.

Desde hace unos meses el tema del hogar me da qué pensar. Nunca me había sentido más desubicada, perdida o desconectada. No sé si esta es la experiencia normal del inmigrante o del estudiante extranjero (yo soy, técnicamente, esto segundo). Quizá solo está en mi cabeza y es como una tragedia griega que mis sentidos y percepciones se encargan de representar (exajerando). Pero es que pienso en volver a ‘casa’ (el lugar donde vivo ahora mismo) y se me hace un nudo en el esófago, justo bajo la garganta, y me escuecen los ojos.

Muchas heroínas deambulaban con mi edad. Por ejemplo, a Jane Eyre la sacaron de una casa en la que la maltrataban para meterla en un internado donde la trataban aun peor… finalmente encontró trabajo como institutriz en el lúgubre Thornfield Hall – que al cabo de los años, irónicamente, acabó por ser su hogar.

La historia de una de mis novelas gráficas favoritas, Persépolis, narra las aventuras de una chica a caballo entre Irán (en guerra) y Europa.

Harry Potter tenía que volver a Private Drive todos los veranos y dormir en el cuarto debajo de la alacena (sin ventanas ni nada) aguantado a los Dudley.

Obviamente, a mí no me maltrataban en casa ni mi país está en guerra ni en mi casa me hacen dormir en la alacena. Vine a Reino Unido por voluntad propia, y me encanta lo que hago. En España no podía hacer lo que de verdad me gusta (escribir) pero aquí me estoy labrando una carrera en ese campo.

Vivo en una casa perdida en un pueblo fantasma llamado Galgate. Vivo con mi casera, una señora mayor que lo único que hace es beber vino mientras ve la televisión. La casa es vieja, la pintura de las paredes se cae a pedazos. Los rincones están llenos de pelusas del tamaño de cachorros de gato. Hay plantas dentro de la casa cuyas hojas secas alfombran la moqueta, llena de manchas misteriosas. La casa está llena de liebres (liebres de peluche, liebres de porcelana, tazas de liebres, platos de liebres, cuadros de liebres… etc) porque son el animal totémico de esta señora (por lo visto). Todo esta sucio, pegajoso y lleno de bichos (muertos y vivos). Y botellas de vino vacías. Y copas y platos sucios. Y, por supuesto, cumbrian spiders (clickad en el enlace para ver una maravillosa foto). Todo huele a húmedo, a fluídos, comida podrida.

Pero no solo es eso. Es el hecho de estar fuera, luchando, todo el día. Luchando para completar este doctorado, para  estar al día con mis trabajos de profesora de español y traductora, para solicitar más trabajos porque estos no me dan para vivir, para pedir becas que me ayuden a completar el doctorado… luchando para sacar el programa de radio adelante, para que me publiquen algo, para comunicarme en un lenguaje que a veces e frustra.

Y al final del día tengo que volver a ese lugar donde no me encuentro. Es la sensación de ser un huesped, de residir en un espacio que se me hace hóstil. No sé si merece la pena callar y aguantarse o intentar buscar algo mejor, deambular de aquí para allá con mis maletas, mis cacharros y mis libros.

Podría ser peor. En la trilogía Los Juegos del Hambre, bombas destruyen el Distrito 12 dejando a Katniss sin casa y prácticamente sin amigos o conocidos.

En La Casa de Hojas, la susodicha casa es el monstruo de la novela que devora uno a uno los personajes (que en ese caso estaban mejor fuera de la casa que en ella).

Soy un poco como David Balfour en la novela de Stevenson Kidnapped (Secuestrado) viviendo en la ruinosa  House of Shaws (aunque espero que mi casera no me venda como esclava en un navío…)

¿Cuánta importancia créeis que tiene el hogar? ¿Vivís en una mansión o espacio de esos de literatura?

 

 

 

 

Diving in a Dutch film: Nova Zembla.

Nova Zembla

So it was New Year’s eve and I was spending the night in the Netherlands with a Dutch family. We ate oliebollen – if you don’t know what it is you’re missing the greatest fried sweet after Spanish churros – and plaid sjoebak,  which helped me to release all the bad vibes from 2015. Then we had to wait until 12am to open the champaign and, naturally, watching a movie was the best idea. Because technology is brilliant – when it cooperates – we couldn’t quite work out how to put the English subtitles on. Finally I said I didn’t mind watching the film – Nova Zembla – in Dutch – even if I had just started studying the language.

So, did I enjoy it even if I missed 100% of the dialogues? Of course! Let’s not forget that cinema started as a silent art…

1. The plot. You don’t need dialogue to understand the plot. In most films – unless they are like Saraband – the characters movements and the change of setting tells us what’s going on in a clear way. For example, in Nova Zembla  there’s a scene in which the characters are being chased by a massive polar bear and, as everyone in the room, I was suffering for them – I am not a psycho!

2. The characters.  The human face is a great map of expressions and if the actors know how to do their job properly we get if they are happy, needy, angry… It’s also easy to see who is the good guy – if he’s clean and seems stupidly innocent – and the bad guy – dirty, a messy beard, giving suspicious looks over his shoulder… etc.

3. Landscape and photography. Nova Zembla  tells the story of a ship and her crew during the 16th century. The visual aspect of the film was impressive and I really enjoyed being trapped inside the ship’s gutters or wandering in the vast whiteness of the Pole North. Images are breathtaking on their own: when watching The Revenant I could barely understand Tom Hardy’s accent yet the film traumatised me all the same.

4.Chance to feel smart. When you’re starting with a new language you obviously haven’t acquired the necessary skills to understand a full lenght movie. Yet it’s so much fun trying to ‘tame’ your ear to the new sounds. And when you recognise small words you get all excited – it’s very rewarding.

5. Let’s explore. We’re so used to the American and perhaps English way of doing films that I think we forget there is a complete different cinema world out there. It’s so interesting watching what other countries do, how they tell stories, how they incorporate their own culture and history to their plots… Nova Zembla narrates a discovery trip, because Dutch people were intrepid sailors in the 16th century. We can also have an insight of the way of living, the way the percieved religion, love and morality… – for example, the wide neckline of the female protagonist might suggest that the Netherlands were in no way as puritanical at people in 16th’s Spain, for example.

So defenitely, if you love cinema and you’re also learning a new language, I would encourage you to start watching films from that country or culture as soon as possible. Don’t be afraid of getting lost without subtitles, because it can be great fun. Check out the trailer and see by yourself!

Do you watch movies in different languages? Have you been brave enough to watch them without subtitles?

 

 

Escritora Errante 13: Esos días.

Aburrimiento

Es uno de esos días. Miro la pantalla del ordenador, intento teclear, escribir mis 500 palabras diarias como sea pero no hay manera. Estoy desganada, asqueada de la vida al completo. Parece que voy cargando a todos lados con una mochila de cien kilos – no son piedras, no, son preocupaciones. Incluso después de dormir siete horas me levanto cansada. Pienso en el futuro y solo veo un agujero negro…

¿Soy la única que se siente así?

En mi caso se trata de combinar mi pasión con una forma decente de ganarme la vida. Me encanta contar historias y soy muy feliz haciendo mi doctorado en Escritura Creativa. Pero no me alimento de aire y vivir bajo un puente en Inglaterra no es muy aconsejable, con eso del mal tiempo, así que me preocupa mucho el encontrar una manera práctica de hacer dinero. Por lo pronto tengo dos trabajos a media jornada además del doctorado, y aún así lo que gano ni me paga las facturas.

Pero como hay que seguir adelante de una manera u otra – que no me convertí en una escritora errante para sufrir, sino para vivir excitantes aventuras – siempre tengo recursos a mano para ‘seguir tirando’. Y son esas cosas que le digo a mi Yo Triste en los días de lluvia.

1. Escribe, escribe, escribe.

Gabriella Campbell lo dice a menudo en sus posts. No importa que no tengas ganas, tienes que seguir trabajando creatívamente 24/7. Hoy, por ejemplo, he garabateado mis 500 palabras más mal que bien y sintiendo que preferiría que me arrancaran un diente antes que terminarlas. Pero al acabar… una se siente mejor. Primero porque has hecho algo importante en el día (¡escribir!) Segundo, por que las palabras se acumulan, con lo que al terminar estás siempre un pasito más cerca del libro/novela/historia corta… etc. Además, aunque escribas de mala uva – como yo hoy – la gente que te lee no se va a dar cuenta. Los días tristes no tienen por qué ser menos productivos: es más, me atrevería a decir que tienes que hacerlos productivos para al menos levantar esa tristeza.

2. ¡Muévete!

Desde un paseo por el parque hasta correr o irte a nadar. Corro todas las mañanas o si no, hago yoga. Pero no me quedo parada. Sentir el cuerpo anquilosado no te pone de humor, precísamente. Además, escribir es un trabajo que consume mucha energía mental, con lo que es bueno equilibrarlo con otra actividad puramente física. El año pasado salía a dar una vuelta – lloviera o tronara – cada vez que me atascaba con la trama de mi novela de terror gótico. Y vaya si me funcionaba.

3. Comparte tus experiencias con otras almas creativas.

Qué divertido es encontrarte con otro escritor, pintor… etc. con el que poder reír sobre los pesares creativos o inspirarse mutuamente… y si puede ser con unas cañas, ¡mejor que mejor! Las largas conversaciones con otra persona que entiende por dónde estás pasando y valora verdaderamente tus aspiraciones siempre rellenan la batería de la motivación. Sin mi grupo de escritores mi vida en Lancaster sería mucho más gris. Mi amiga ilustradora me trae frescura – en forma de bellas imágenes – cada vez que me sofoco con la tinta negra de las palabras… ¿Tienes amigos artistas? Si no es así, ¡corre a buscarlos! Los sueles encontrar en eventos literarios, tiendas de arte, librerías… etc. Antes yo era una escritorzuela de esas que pensaba que era mejor enhebrar historias en estricta soledad, pero tras conocer a otros escritores me di cuenta de lo mucho que alivia saber que no eres la única sufriendo un bloqueo creativo o desesperando porque la edición de tu novela parecer no tener fin…

4. Aprende de las grandes.

No solo la gripe se contagia… ¡también la grandeza! En mis días más grises – y en los felices también, la verdad – me gusta escuchar las historias, experiencias y consejos de aquellos que – resuenan campanas y un coro celestial – lo han consguido. Aquí os dejo algunas de mis artistas favoritas…

Gabriella Campbell tiene un blog que yo vi crecer hasta convertirse – como es hoy – en uno de los grandes si escribes en español.

Fran Meneses es una ilustradora freelance genial. Amo su estilo, sus gatos y su manera de ser tan natural. Su vídeo sobre la motivación me encantó (chain of doom… so true).

Being Boss podcast. Gracias a Fran Meneses descubrí este podcast (en inglés, eso sí) sobre dos mujeres que han montado sus propios negocios basados en la creatividad. Nunca me había vuelto tan adicta a un podcast, pero es que estas dos te alegran el día y además vienen cargadas de consejos más valiosos que el oro. Especialmente si estás pensando en ser freelance o ya lo eres pero quieres seguir aprendiendo.

The Writing Life. Es mi programa de radio en el que, con la ayuda de un marvilloso equipo, entrevisto a todo tipo de escritores. Es un privilegio poder sentarme delante de mis autores favoritos y escuchar las historias de cómo consiguieron publicar su primera novela, o como encontraron un agente literario… La mayoría de las veces te das cuenta, además, que son gente corriente y moliente, con las mismas preocupaciones que tú. Como Kirsty Logan – ojalá su libro The Gracekeepers se traduzca pronto al español, porque es una maravilla – que enseguida dejó claro lo mucho que sufre algunas mañanas para escribir sus 400 palabras diarias…

5. Devora arte. ¿Qué ha sido lo último que te ha inspirado? ¡Y no solo valen libros! A veces una película o una canción pueden ser incluso mejores.

Por ejemplo, Room fue una película que me dio pesadillas por la noche pero me hizo maravillarme ante lo increíble que puede ser contar una historia tan difícil como esta con la voz de un niño de cinco años – y que funcione. Tengo ganas de coger el libro – que según tengo entendido, es mucho más fuerte – para ver como Emma Donoghue consiguió el efecto. Para mí, narrar a través de una voz infantil es una de las cosas más complicadas – pero en esta película lo consiguieron, ya lo creo.

En cuestión de libros, justo ahora acabo de terminar The Loney. Es una historia gótica ambientada en Lancaster. Es una de estas lecturas en las que ‘no pasa nada’ y al mismo tiempo los cimientos del universo tiemblan, si entendéis lo que quiero decir. Me ha encantado la manera en la que el autor te arrastra a un lugar a donde – evidentemente – nadie quiere estar. Y te hace quedarte. Y observar. Más de una vez me revolvió el estómago o me provocó ligeras taquicardias. En fin, el género Gótico es mi amor verdadero en la literatura, lo quiera yo o no… Y libros como este se encargan de recordármelo.

¿Música? ¿Por qué no escucháis esta de Pearl Jam? Me ha ayudado a escribir las 500 palabras de hoy que no querían salir.

6. Hazte una taza de té. Sí, lo sé, soy adicta al café y nada me pone de mejor humor por las mañanas que una buena taza de café – eso, o sexo. De hecho, hace poco hice un post sobre cómo el café es la gasolina para mi escritura. Pero a veces no hay nada mejor que una buena taza de té – y hay mil variedades y sabores – para reconectar con tu ser artístico y ponerte ‘en la onda.’ Hace poco una amiga me ha enviado macha (té verde) desde japón y la verdad es que me ha vigorizado por dentro – y de paso me ha hecho más productiva. Así que, ¿por qué no iros a una de esas tiendas especializadas a comprar un delicioso té para ‘regalaros’ un momento de escritura? A parte del macha japonés a mí me encanta el té negro con caramelo y gengibre…

7. Cambia de chaqueta.  A veces la frustración artística – o de la vida en general – viene cuando no producimos nada que nos parezca válido. Por ejemplo, las 500 palabras que escribí ayer eran pura bazofia, y probablemente ninguna de ellas sobreviva la etapa de edición. Queremos sentirnos completos, llenos, realizados. Es fácil atascarse en lo que más nos gusta – por eso del perfeccionismo, el ego… – pero sin embargo hay cosas que todos podemos hacer rápido y bien. Por ejemplo, a mi supervisora del doctorado, la escritora Jenn Ashworth, le da por hacer ganchillo. A mí me gusta garabatear dibujillos. ¿Y a vosotros? Cualquier cosa que sea creativa y produzca algo – como la cocina – vale. Y al terminar uno alcanza la misma felicidad que habiendo escrito 500 palabras maravillosas, os lo garantizo.

¿Cuáles son las cosas que os ayudan a seguir tirando? ¿Qué trucos amenizan esas palabras diarias? Aquí en Lancaster tenemos un febrero bastante lúgubre, así que, ¡todos los consejos motivamentes son más que bienvenidos!

 

 

 

 

About Carol and spelling your name

 

Carol

I went to watch Carol last December in York. I had great expectations with this movie and I wasn’t disappointed in the slightlest.

The price of Salt – the novel in which the film is based –  is way more than a classic lesbian story to me. When I found myself in love with another woman I was really lost. I had so many questions, so many emotions, fears and doubts boiling inside. Then I came to read this book and it reafirmed what I was feeling. To me, it was also important that it was written by one of my literary idols, Patricia Highsmith. Her stories are dark and twisted, like The Talented Mister Ripley – many of you will know at least the film adaptation. The price of Salt is not spooky but still powerful, one of these novels I cannot forget.

The is told from Therese’s point of view. She’s a young woman working in a shopping Center at Christmas time, where she meets  Carol, who is looking for a toy for her daughter. Carol is definitely the protagonist of both the novel and the film – Cate Blanchett is simply superb, anyone would fall in love with her. However, Carol herself cannot resist Therese’s mysterious aura.

Therese.

There is a scene in which Carol asks Therese about the strange spelling of her name – while both are flirting. ‘Therese’ has, for sure, the resonance from distant lands and that is because her parents are from Czech Republic. Can language or spelling make someone even more attractive? I wish so, as I always have to spell my name wherever I go these days.

Therese is not a common girl. She has a strong, non-apologetic personality, she’s one of these people who knows what she wants and simply goes there and takes it, no matter the price. I admire people like her because it’s so easy to sucumb to ease and laziness in life.

We do so many things a day – we wake up, we go to work or study, we switch on thousand devices, we spend money… – but do we do what we really want to do? No, because it’s complicated. There are so many things that provide instant relief – checking  emails, social media, or buying a sweet – that we have forgotten that the most important things are those difficult to get. We must endure suffering before embracing happiness, it’s always a cycle – I like to think this when things are not going that well.

Therese falls in love and she dares to do so – it is so challenging to open oneself to a stranger, to offer all that we are in exchange of nothing. She ends an unsatisfying relationship with her boyfriend – you also have to be strong to get rid of people who waste your energy instead of enriching it.  And she leaves her part-time job to pursue her dream of being a set designer – or photograph in the movie.

Therese comes a foreign background. I wonder why Patricia Highsmith did this. Perhaps because she knew that when you are from another country you feel like dancing between two worlds: the here and there. Languages and rites are separated and things don’t feel as they should sometimes. You know that no matter how hard you try, you’d never feel what’s to ‘fit in’.

That’s the same I felt when I started writing in English. I know I’m never going to write as well as a native, so I may as well have fun and do it shamelessly and just for the sake of it.

Therese sees in Carol’s love and – spoiler here – rejection a way of finding her own freedom. When you had it all and then lose it all and you discover you are still alive, then I guess everything seems simpler. Since the first second we stepped on this life we walked towards our own end – unavoidably. We should remember that more often to keep trying new things, meeting new people, travelling to distant places.

And those like Therese who are dancing between worlds… sometimes it is a bit sad when you cannot feel completely connected anywhere. But then, I always tell myself, because we are strange, strange things will happen to us. And I like that adjective, beacause strange means not boring. And boring… that’s death in life.