Escritora Errante 18: Ventajas de escribir bajo la lluvia.

Lancaster 02-05
Hace dos minutos estaba lloviendo como si llegara el fin del mundo… ¿Y ahora hace sol? ¿Por qué, Lancaster, por qué?

Estas semanas se me están haciendo un poco duras, así que, para variar, he decidido centrarme en las cosas buenas que tiene esto de escribir en Inglaterra, porque obviamente no todo son desventajas. ¿Queréis saber qué futuro le aguarda al escritor que se atreve a vivir en la pérfida Albión?

1. Leer es más barato.

¡Sí! Cuando vivía en Madrid, todos los libros que me gustaban costaban como mínimo 18 o 20 euros. Había que esperar a que los sacaran en edición de bolsillo. Y la espera se hacía larga, y algunos libros nunca se editaban en bolsillo, y los que sí se deshacían con una facilidad pasmosa…

Sin embargo, en Reino Unido existen unas tiendas geniales, las charity shops o tiendas de segunda mano, donde una puede comprar libros usados (en la mayoría de los casos prácticamente nuevos) por una, dos o tres libras… De hecho, esta clase de tiendas son mi perdición, porque claro, con libros a ese precio… ¿cómo no te vas a comprar toneladas de ellos? Recuerdo aquella vez que, en Edimburgo, en un mercadillo en un parque subterráneo, había una pareja vendiendo cinco (repito, CINCO) libros por una sola libra. Y tenían una verdadera pila con autores que me gustan tipo Stephen King o Chuck Palahniuk (El club de la lucha).

Eso quiere decir que, por primera vez en mi vida, podría (en teoría) empezar a construír mi propia Biblioteca de Alejandría a un precio más que razonable. ¿El problema? Bueno, el espacio… pero en fin, nada es perfecto.

2. La mayoría de los museos son gratis.

Perdonan que os diga, pero a mí eso de que para entrar a los museos haya que pagar… no sé, no me parece muy bien. Ya sé que en esta vida todo tiene un precio, pero si cada vez que quiero ir al Museo del Prado para investigar mi doctorado tengo que pagar siete euros pues no me sale rentable. Sí, ya sé que el Prado tiene una especie de happy hour en la que puede entrar gratis entonces pero, ¿habéis visto las colas de turistas?

En Reino Unido eso no pasa. ¿Por qué? Porque los museos están abiertos a las donaciones y solo te cobran una libra o dos por dejar los abrigos o mochilas en el guardarropa. Ah, y también te sajan en la cafetería, pero esa me parece una manera más justa de hacer el agosto (porque no obligan a nadie a tomarse un café).

En este país hay museos increíbles, como el British Museum (¡qué cantidad de cosas se llevaron los ingleses de cuando tenían su Imperio, ¡hasta tienen la fachada de una iglesia toledana!) o maravillas escondidas como el Hunterian Museum (que me ayudó mucho en mi novela gótica sobre médicos en el siglo dieciocho). Otros museos que me gustan son el National Museum of Scotland y uno de mis favoritos (porque, aunque sea creepy, me encanta ver animales disecados) es el Natural History Museum en Londres.

Es una alegría para esta escritora poder meterse en cualquier museo y empaparse de todos esos tesoros que esconden en cualquier momento, y repetir tantas veces como se quiera. ¡Sí a los museos gratis!

(Aunque NO a las medidas tontas que a veces ponen en Reino Unido, como eso de que está prohíbido dibujar en el Victoria and Albert Museum de Londres… osea, ¡ya les vale!)

3. No tienes que ir muy lejos para perderte.

Cuando vivía en Madrid, era difícil encontrar un lugar verdaderamente silencioso donde poder ver las estrellas o los animales salvajes. Cosas de vivir en la capital, claro. Pero aquí en Lancaster es tan sencillo perderse por los campos, en la playa, en el canal… Como amante de los paisajes desolados (que son los que más me inspiran) Reino Unido es el sitio perfecto, porque tiene prados, colinas y bosquecillos para aburrir. Y suelen estar muy cerca de los núcleos urbanos. Es lo que tiene tanta lluvia, que hace germinar plantas everywhere.

4. Mal tiempo = te encierras a leer y a escribir.

Triste equación (a veces), ¡pero tan cierta! Además, tantos cambios de tiempo (el jueves pasado vi sol, granizo, lluvia y nieve en el mismo día) aunque te fastidian un poco el termostato emocional (te lo joden, básicamente, y perdonad el lenguaje) crean los desequilibrios necesarios para escribir. Quiero decir, si todos los días fueran soleados como en España yo estaría más tranquila. Pero aquí llega el uno de mayo y tenemos tormenta y niebla todo el día. Eso me deprime y me pongo a pensar en el sentido de la vida y en por qué los seres humanos existimos. Finalmente decido escribir algo que refleje todo mi dolor y confusión al ver que la primavera no llega a Reino Unido (¡ni en mayo!)

5. Hay festivales literarios por doquier.

Igual es que en España yo estaba muy desconectada, pero oye, aquí hay festivales literarios hasta debajo de las piedras. Yo creo que el tiempo también tiene mucho que ver. Quiero decir, en España salir ‘a dar una vuelta’ es una de las actividades predilectas que nos ayudan a llenar los días. Pero cuando vives en un sitio donde salir a dar una vuelta puede convertirse en una actividad de riesgo (granizo imprevisto, lluvia torrencial, niebla.. etc) la gente organiza muchas actividades a puerta cerrada. Y entre ellas está escribir, porque aquí también se lee mucho. Mis evento literario favorito en Lancaster es el Northwest Literary Salon que, tristemente, llega a su fin este mismo mes… En fin, lo bueno si breve, dos veces bueno…

6. Amanece más temprano.

Si sois escritores matutinos (yo lo soy) vivir aquí es una gozada. El sol ahora en primavera sale a las cinco de la mañana, con lo que no cuesta nada levantarse pronto para empezar el día escribiendo. En invierno sale a las siete, pero como los días son mucho más cortos, eso también te empuja a madrugar mucho (para no perderte ni una hora de sol). En definitiva, desde que vivo aquí mis mañanas son bastante más productivas, y eso se refleja en mi escritura.

Por mucho que eche de menos el sol, vivir en Reino Unido tiene sus ventajas. ¿Qué cosas os animan a escribir en los sitios donde vivís? ¿Algún festival literario en España que no debería perderme? (A parte del Festival de Fantasía de Fuenlabrada, claro está…)

 

 

 

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2 comments

  1. Caray, Inés, por lo que cuentas has encontrado grandes ventajas en vivir en una ciudad en la que llueve la mayor parte del tiempo y lo has convertido en inspiración. Lo de los libros a precios económicos y la gratuidad de los museos creo que dice mucho de Lancaster y del país en sí.

    Admiro y envidio a los países que apuestan por una cultura accesible, en la que la renta no sea un problema para adquirir libros o para disfrutar del ARTE en general.

    Solo he estado tres días en Londres pero pude disfrutar de toda una tarde en el British Museum mientras fuera llovía a cántaros. Fue toda una sorpresa saber que los museos son gratuitos. En cambio, hace tres semanas, en Madrid me quedé sin visitar el Museo del Padro porque la cola para la sesión gratuita del sábado (de 18 a 20hrs) daba media vuelta al Museo y nos informaron de que había una hora y media de espera. Si decidí no esperar esa hora y media fue porque llovía y el plan de esperar bajo la lluvia no me parecía atractivo. Aunque confieso que aunque no hubiera llovido, tampoco hubiera esperado todo ese tiempo. Así que nos fuimos a por un chocolate con churros y nos perdimos por calles de la zona ;-).

    En Mallorca abundan más los días soleados que los lluviosos (lamentablemente porque la lluvia es muy, muy necesaria en la isla) y curiosamente los días nublados o en los que apenas brilla el sol, me resultan mucho más productivos e inspiradores para escribir. No sé si es que tengo asociada la escritura a la romántica idea de hacerlo en un día de lluvia ejejje.

    Seguimos leyéndonos,

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    • ¡Sí, a mi me pasó lo mismo! En Abril estuve unos días en Madrid y quería ir al Museo del Prado para investigar unas cosas del doctorado… fui a la hora gratuita y la cola era de espanto… Me fui a hacer otras cosas y cuando volví a eso de las 19.15 ya no era tan grande y pude entrar. Pero solo tuve media hora en el museo (y estaba bastante abarrotado). Así no son maneras…

      Qué suerte que en Mallorca tengas tanto sol (aunque también necesitéis la lluvia…) Es una de las cosas que más hecho de menos por aquí, la verdad es que te cambia (un poco) el caracter… Pero también hay algo especial en eso de estar a gusto en casa escribiendo o leyendo mientras fuera llueve que da gusto.

      ¡Gracias por comentar, siempre es un placer verte por aquí! 🙂

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