Escritora Errante 19: ¿Lectores Beta? Sí quiero…

Caracol
¿Veis el caracolillo en la esquina, enfrentándose a esa frondosa espesura? Esa soy yo en el mundo de la escritura…

¡Buenos días! Las horas de sol en Lancaster van creciendo exponencialmente según nos acercamos a mi tiempo favorito del año en Inglaterra, esa estación conocida como primaveraverano (lo digo así porque es una mezcla de ambos y, como siempre, aderezada de lluvia).

De hecho, esta mañana me he despertado a las cinco de la mañana porque el sol brillando en la ventana no me dejaba dormir… lo dicho, ¡una gozada! Y no es nada irónico, porque después de la oscuridad del invierno, toda hora de luz (incluso las más intempestivas) son bienvenidas.

Últimamente ando bastante liada y con la sensación de que no llego a nada: el doctorado, conferencias varias en las que presento artículos, editando mi primera novela en inglés antes de que se publique, el trabajo, el programa de radio y este blog… ¡en fin! A veces me entran ganas de desaparecer en la espesura y empezar una vida hippie en una camioneta en la que pueda recorrer el mundo. Pero, como no tengo carné de conducir…

La semana pasada, sin embargo, tuve el privilegio de reunirme otra vez con dos compañeras del Máster de Escritura Creativa que hice el año pasado en Lancaster. Anne y Maggie han sido personas que me han inspirado mucho en este viaje, sobre todo por aquellas cosas que ellas ya han logrado y que yo estoy por conseguir.

Volver a estar con dos amigas sentada en un pub hablando de escritura me recordó lo importante que es rodearse de otras personas que escriban. Antes, yo solía pensar que la escritura era una actividad obligadamente solitaria, especialmente si no queremos que otros nos ‘contaminen’… ¡ja! No podría haber estado más equivocada. El año pasado, en un grupo de catorce escritores (cada uno de su padre y de su madre, como quien dice) aprendí más que en todos los años anteriores que llevaba juntando palabras.

Los escritores son criaturas curiosas (y muy egocéntricas, yo la primera) y aunque tiended a enfurruñarse con quienes les dicen las verdades sobre sus textos, nadie entenderá mejor tu dolor ante la página en blanco o toneladas de carateres por editar que otro compañero escritor. Si eres escritor de esos que (como yo) buscan compartir sus historias con un público, nada mejor que contrastar tu arte con otros para aprender nuevas técnicas, disimular errores y encontrar la mejor manera de contar una historia…

¿Alguna vez habéis pensado en buscaros una lectora beta?

Una lectora beta (o lector, pero voy a hablar en femenino) es aquella persona a la que le dejas tu texto cuando aun estás trabajando en él para que te da la opinión y algunas directrices sobre cómo seguir. Normalmente, en los primeros borradores, no se tiene mucha idea de lo que estamos haciendo (yo no la tengo) y toda está cogido con alfileres. (Perdonad que use tantos dichos, ¡pero es que los hecho de menos!)

Hay que tener mucho cuidado con a quién se enseña estas primeras páginas (no sea que nos quiten las ganas de seguir, aunque, por otro lado, sin un par de comentarios te quitan las ganas de seguir… ¿realmente te gusta tanto esta historia?)

Personalmente, yo encuentro que una o dos lectoras betas que te acompañen a lo largo del camino son una bendición. Dos puede ser un buen número porque así si ambos coinciden en que tu villano es plano que una tabla de planchar no tienes derecho a enfadarte porque queda claro que algo falla en ese personaje, mientras que si ambos se contradicen quizás sea una pura cuestión de gustos…

¿Pero, cómo elegir a tu lectora beta?

1. Es otro escritora. Esto no es obligatorio, pero ayuda. Sí, ya lo sé, no solemos escribir solo para escritoras, sino para una audiencia más grande que no tiene por qué saber de técnica y solo quiere pasar el rato. Pero otras escritoras pueden ayudarte a reconocer, precísamente, errores técnicos, además de darte buenas ideas de cómo solucionarlos. Además, las escritoras son gente muy creativa, con lo que su visión seguro que aportará algo a tu historia.

2. Está dentro del género. Estás escribiendo una novela de terror gótico donde el protagonista es un nigromante que se dedica a beber los intestinos de las ovejas del Lake District para tener visiones del inframundo… y se la das a leer a tu amiga que es fan de 50 Sombras de Grey y los libros de Federico Moccia. Mira, no es buena idea, porque lo único que vas a conseguir es que a la pobre le de una indegestión. Cuando buscas una lectora beta, tiene que ser alguien que se sienta naturalmente atraído a tu género. Hay personas que se duermen leyendo narrativa histórica y piensan que los libros de Jean M Auel son un tostón. ¿Vamos a ponernos aquí a discutir?

Cuando yo escribía horror gótico en mi máster algunas personas me decían que les daba tanto asco leer mis capítulos que no podían terminarlos. A otras les iba el hardcore más puro y aun les parecían flojillos… cómo podéis ver, todo es cuestión de perspectiva. Y si escribís literatura de género, es aún más importante saber las expectaciones de tus posibles lectores.

3. Es sincera y no le das miedo. Si le dejas tu manuscrito a tu hermana que sabe que te pondras como una fiera de siete cabezas si te dice algo malo… lo más probable es que te lo devuelva solo con débiles halagos. Seamos sinceros: tener a lectores coaccionados no sirve de nada. Y con quien más se aprende son con aquellas personas que no temen decirte exactamente lo que piensan. Una de cal, y otra de arena, sí, pero desconfían de aquellos que te vienen con críticas muy extremistas (tanto buenas como malas).

4. Se molesta en darte el feedback por escrito. Las reflexiones o el feedback de otra persona sobre tu escritura suelen venir mejor cuando llegan por escrito. Así tienes tiempo de leerlas tranquilamente, guardarlas en un cajón y luego volver a ellas cinco semanas después. Muchas veces me ha ocurrido que alguien ha hecho notas sobre un capítulo mío y lo primero que he pensado ha sido: ‘¡¡oh, no horror!!’ Tres meses después he releído el mismo comentario y me he dado cuenta de que:

A. No era para nada un comentario tan extremo sino un apunte de lo más razonable.

B. Ella/Él tiene razón.

5. Sientes que puedes hablar con ella. Para que esto funcione, tiene que haber una relación igualitaria en la que siempre sientes que puedes hablar. Por ejemplo, a veces me encuentro con personas mucho más mayores que yo y con muchos años de experiencia en esto de escribir, y a veces siento que, por vergüenza, respeto, o una combinación de ambas no me siento tan cómoda al hablar claramente. También me pasa con personas que tienen mucho carácter y quizás se muestran cortantes cada vez que intento controponer mi punto de vista… Estas cosas se notan, pero cuando la comunicación fluye, es una gozada. ¡Seguro que sabéis a qué me refiero! Tu lector beta es como tu amante en el truculento camino de la escritura: va a acabar conociendo tus ‘trapos sucios’ y la cara menos bonita de tu libro, con lo que, al menos, te has de sentir cómoda para charlar siempre que te apetezca.

¿Compartís lo que escribís con otras personas? ¿Tenéis lectoras o lectores beta? ¿Algún otro consejo para conseguirlos?

Por cierto, si alguien quiere profundiar en el asunto, aquí os dejo un pedazo de artículo en Gabriella Literaria que os despejará todas las dudas. Yo me limito a hablar de mi experiencia, pero ella, como siempre, le da un buen repaso al tema…

 

 

 

 

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2 comments

  1. Ejem, ejem, ¿y qué hay de las lectores beta voluntarios? He visto los requisitos y sí que cumplo algunos. Muy interesante eso de la confianza, de la relación igualitaria.
    A mí me encanta leer todo lo que escribes, y no veas el gustazo que es también leerte de nuevo en español.
    Por cierto, ¡me ha encantado la foto! ese caracol está inmerso en un paisaje precioso con bellas plantas florecidas y todo. Caracol explorador pero no miedoso, que sin duda será bienvenido por la “madre naturaleza” en ese mundo creativo de letras.

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  2. Vaya, ¡gracias por el comentario! Los lectores beta son (al menos para mÍ) auténticas joyas, porque ayudan muchísimo en el proceso creativo. Los requisitos no son para nada obligatorios, son solo rasgos que he ido viendo a lo largo del tiempo y que a mí me ayudan, pero oye, cada uno…

    La razón por la que escribí este artículo es porque me he dado cuento de lo mucho que echo de menos esa clase de influencia en mi trabajo. Ahora mismo los únicos que me leen son mis supervisores del doctorado, y aunque son gente increíble pues no es lo mismo… por eso de la confianza, imagino.

    ¡Me alegra que te entretengas leyendo lo que garabateo para el blog! Últimamente esto es lo único que escribo en español y da gustito… aunque a veces me doy cuenta de los giros tan raros que hago ahora (por la influencia del inglés, quiero pensar) y es una pena…

    El caracol es un poco miedoso, para sen sincera, pero bueno, avanza poco a poco porque no le queda otra al pobre, con esa cáscara y todo a cuestas. 🙂

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