Map Your Plot

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Desk at my PhD office… it doesn’t seem to messy just because you cannot actually see the desk!

No matter what they tell us about time being a esphere instead of a line or not existing (see video below). Time matters when you are writing a story, specially if you want to make sure you are telling something that makes sense at the same time it holds the audience’s attention.

 

As a writer, I like to ‘vomit’ my first draft on the white page and then, when it’s all there, I can have something finished to work with. This reassures me into believeing this will turn into a finished piece of fiction. I see myself as a sculptor, carving out the parts I don’t need from a stone instead of creating something new and almost perfect from scratch.

Of course, having a monstrous first draft has also its challenges. I’m in the editing process of a whole novella now, and I almost dreaded to look at those thirty seven pages full of grammar mistakes and plot inconsistencies. I found that mapping the plot in terms of time (scenes first, and then what happens after what) helped a lot to decide what the hell I want to talk about with this book.

How do I map?

1. Divide Plot Into Scenes

This is easy, because this year I decided to write 500 words every day. The result? My novella is full of 500 words vignettes that are in itself scenes with a beginning and an end. I write novellas, so having almost independant vignettes (even if they all have their specific place in the general plot line) allowed me to cover a great deal in a short space (I’ve a maximum of 20,000 words). The good and bad thing about novellas? You’ve to get to the point quickly.

2. Character Building or Plot Advance?

I found that all the secenes I had could be divided in two main cathegories. Some of them were just character building, that is, they were focused in the inner feelings of a character and illustrated events from the daily life that, even if they might have appeared insignificant or ordinary, showed reasons for her or his behaviour.

On the other hand, some scenes were mostly action and ‘oooh moments’. These implied twists in the plot that affected all the characters in general.

I decided that the logical order would be to alternate these two cathegories with an increase of plot advance towards the end (I wanted it to feel climatic). As in life, not all can be exciting and fast, the reader also needs a time to breath, recover and think. This helps her to feel closer to the characters and their motivations.

3. Put It Where You See It

Nothing blocks me more than knowing I have to edit.. without knowing at what point of the story I am and (most importantly) if I’m advancing in the correct direction. The first draft is all about experimenting and getting lost on purpose (like when you visit a new city and you feel fascinated by it). But editing is more like being in a foreign city to attend a very important appointment. You want a map, you want to know where you’re going, get there and not being late. Having my plot arranged in scenes and in chronological order in front of my desk helps me feel more confident.

4. Don’t Hammer Them.

I don’t think it’s a good idea to be very rigid when you’re creating, because you never know when you’re going to have to next great idea. That is why I always fix my scenes to the wall using bluetack (instead of hammering them, basically). So I can always add new scenes or change their order at any point if I feel this will benefit the story. Knowing I can have this flexibility also makes me confident.

I know that a lot have been said about writers that like to plan until the last detail before the writing itself or others that prefer creating as they write. Personally, I like planning but also the freedom of knowing I can ‘mess up’ with my story whenever I feel like to. In the end, there is nothing more liberating that writing as if you were a child building a sand castle. You enjoy the process without being worried about the outcome. Who knows!

Also, I shall confess that I decided to start organising scenes on the wall after seeing the film Trumbo, where the protagonist is a script writer who creates Frankestein drafts  (that is, cutting here and there to join different parts. There was something in the physicality of the process (being able to rearrange your plot with your hands) that attracted me.

And talking about the film, it has a memorable scene about the difficulties of deciding the title of your own piece (something I feel very related to, because my titles are generally rubish).

 

Do you map your plot? Do you like having your notes in front of your desk when you’re writing?

 

 

 

 

Escritora Errante 20: ¿Cómo continuar el viaje?

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Bucólica imágen en Lancaster un día de primavera tardía, en el que un grupo de vacas tomando el sol son observadas por una extraña criatura picuda.

Escribir es un viaje, pero cuando literalmente te cambias de país para dedicarte a tu pasión a tiempo completo, la metáfora se vuelve más real.

Llegué a Lancaster el 26 de septiembre del 2014 sin saber muy bien qué me encontraría, pero con ganas de escribir y tener nuevas experiencias.

Han pasado casi 20 meses desde aquello. Ahora estoy haciendo el doctorado, lo que quiere decir que tengo tres años para escribir una trilogía de novelas cortas e investigar sobre ella mientras dos escritores profesionales me ayudan en el camino. Hay tantas, tantísimas cosas que he aprendido en estos meses. No creo si quiera que sea la misma persona que se subió nerviosa al avión aquella mañana de septiembre, solo con una maleta y empeñada en irse sola.

Es curioso, porque, como escritora, estos meses han sido de los mejores y también de los peores de mi vida, en cierto sentido. Nunca me había sentido tan conectada y en sintonía con mi esencia, o tan perdida y desarraigada. Y todo en ese corto periodo de tiempo. Me siento como esas personas que se van a los baños turcos y se meten en una sauna para acto seuguido bañarse en una piscina helada. ¿Dicen que eso es bueno?

1. Escritora

Nunca me había atrevido a llamarme ‘escritora’ cuando vivía en España. Me gustaba  inventarme historias y garabatear argumentos, pero, pese a haber publicado, la palabra se me quedaba grande. Tras haber vivido en Lancaster y haberme graduado, me siento mucho más cómoda al decir que soy escritora delante de otros. No porque tenga un máster en Escritura Creativa (no creo que nadie haya de tenerlo para dedicarse a esto, la verdad) sino porque, por primera vez en mi vida, he empezado a tratar la escritura mucho más seriamente: borradores, investigación, edición, envíar cartas a editoriales y agentes, participar en eventos literarios… etc. Digamos que aquí tuve la oportunidad de encontrar una comunidad que me ha enriquecido y confirmado que esto es a lo que quiero dedicarme. Aunque aun no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, y esto es un proceso lleno de errores y sustos, al menos sé como identificarme.

2. Publicar

Por primera vez, voy a publicar dos textos largos bajo mi nombre. Es la primera vez que trato con editores sola, y la suerte quiere que sean de Reino Unido y de España, con lo que tengo la ventaja de ver las dos caras de la misma moneda. Cuando llegué a Lancaster jamás pensé que acabaría publicando (¡y en inglés!) en tan poco tiempo. Sin embargo, el proceso de edición ha sido (está siendo, de hecho, porque aún no ha terminado) increíblemente difícil. Me he dado cuenta de lo que es poner algo que tu has creado en manos de otra persona que puede empezar a amputar y añadir miembros a tu engendro original a placer. No es algo que ninguna madre quiera ver… (y yo me considero la madre de todos mis engendros/libros). Pero es el precio que todos hemos de pagar si queremos sacar nuestro trabajo al mundo.

3. Trabajar

Por primera vez, estoy trabajando con contrato y horario fijo. Hasta entonces solo había hecho cosas temporales o en plan freelance, como traducciones, clases de español y demás. Este año he conseguido mi primer contrato profesional que durará lo que tenga que durar, pero por el momento aun estoy en estado de shock. Ya sé que muchos estudiantes de doctorado (como yo) tenemos que sacarnos las castañas del fuego trabajando al mismo tiempo que investigamos. Pero está siendo duro, porque no me gusta estar sentada en una oficina, no me gusta la jerarquía empresarial, ni los horarios fijos, ni el trabajar en algo que no te gusta, solo por el dinero… Pero en fin, tengo que comer, y el dinero y la independencia que este trabajo me dan son algo que valoro. Aunque, desde luego, sé que solo va a ser algo temporal, y por mucho estrés que me esté causando tiene la ventaja de entrenarme en varias áreas en las que estoy un poco verde, como el marketing y el copywriting. Y, además, me hace escribir en inglés durante 8 horas seguidas, lo que seguro mejora mi gramática.

4. El hogar

Si en estos últimos 10 meses he tenido una obsesión, esa ha sido, sin lugar a dudas, encontrar un hogar. Esta es la primera vez que vivo durante tanto tiempo en un país extranjero y sin vistas a regresar pronto, por el momento. Los primeros meses siempre vienen con la maravilla de lo desconocido, pero luego, claro, llega la parte difícil: darte cuenta de que tu vida ha cambiado y tienes que hacerte lugar en un ambiente al que no estás acostumbrada. Vivir en una casa sucia, con alguien con quien no tengo ningún tipo de conexión ha sido desagradable. Es curioso: ese sentimiento de soledad tan doloroso (como si echara de menos un miembro que ha sido amputado) es algo que ya había experimentado en Edimburgo y en Madrid. Siempre había intentado huír de esa sensación, buscando maneras de darle el esquinazo. Pero ya se sabe, uno no puede (realmente) escapar de sus propios miedos, y supongo que los míos me han encontrado sin escapatoria en Galgate. Lo bueno es que he descubierto que la única manera de vencerlos es… cambiar. Y por eso me cambio de casa en dos semanas.

5. Amor

Otra de las cosas que he descubierto en Lancaster ha sido otra persona. Yo no era una novata en esto del amor, pero claro, no sabía que cuando  quiere dar fuerte puede dar muy fuerte… Si antes mi otros enamoramientos habían sido como heridas de bala, esto ha sido una bomba con todas las de la ley. Nunca me había dado cuenta de lo mucho que puede absoberte e incluso obsesionarte una relación. Bueno, sí. Pero estoy descubriendo nuevos extremos. Creo que enamorarme y empezar una nueva relación ha borrado por completo mi identidad. He dejado de ser ‘yo’ para entregarme por completo a otra persona. Es como encerrarte a escribir una novela y olvidarte de comer y dormir. Suena atrayente (para mí) pero no es viable a largo plazo. Creo que esa ha sido otra de las cosas que más me ha dañado últimamente. Estoy en el proceso de distanciarme un poco de todo ese mejunje de sentimientos para entender cómo es posible querer y respetar a otra persona al mismo tiempo que te quieres y te respetas a tí misma.

6. Escribir

Al principio escribir era un hobby que tenía que combinar con los estudios. Luego, durante el máster, pude dedicarme a escribir 24/7, y sí, vaya si me sentó bien… Ahora escribir se ha convertido en una obligación (quizás) demasiadon importante. Las fechas de entrega del doctorado, el miedo general a no poder dar la talla, el hecho de que tengo que combinarlo con un trabajo… Este año han sido pocos los momentos en los que he sentido ese cosquilleo especial cuando la imaginación vuela loca y, por muy rápido que tecleeen tus dedos, no consigues alcanzarla. Este año no he viajado a las localizaciones de mis historias ni he invertido tiempo en buscar ideas en los lugares más insospechados. ¿El resultado? No estoy muy contenta con lo que he producido por ahora.

7. Ser parte de una comunidad

Llegar a Lancaster fue encontrar un grupo de escritores como yo con los que conviví casi mano a mano durante todo el curso. El intercambio energético (sí, es así como lo siento) que se experimenta al rodearse de personas creativas es increíble, y no creo que pudiera vivir sin eso ahora que ya lo he tenido. Sin embargo, este segundo año ha sido un poco más complicado, porque mucha gente se muda, se marcha o simplemente consiguen lo que algunos llaman ‘un trabajo decente’. Lo que me ha llevado a plantearme el crear mi propia comunidad de escritores o alguna manera similar de seguir compartiendo experiencias.

Han pasado ya 20 meses desde que llegué a Lancaster y cada vez estoy más convencida de que necesito escribir para sentirme bien en mi piel y, al mismo tiempo, aprender a compaginarlo con todas las demás areas de mi vida. ¿Mi meta? Trabajar para mí misma sin tener que pisar una oficina o lidiar con jefes…

¿Cuál es la vuestra? Me encantaría saber cuáles son vuestros caminos artísticos…

 

 

The Journey Project: The Call of Adventure

The Call To Adventure

‘… the call rings up the curtain, always, on a mystery of transfiguration (…) which, when complete, amounts to a dying and a birth. The familiar life horizon has been outgrown; the old concepts, ideals and emotional patterns no longer fit;’

Joseph Campbell

I have been working on a paper about the video game Journey for quite along time. This game is based (as many other books and films) on the twelve steps of the hero’s journey, described in Campbell’s book The Hero of a Thousand Faces. I picked it up recently and it has turned to be quite an illuminating reading. I always thought that heros were people who descended to the underworld and came back alive, or killed dragons, or saved a whole city from a nuclear attack – all of these things that I don’t see myself doing any time soon, to be honest.

But it turns out to be that the hero’s journey has seventeen steps instead of twelve (in Campbell’s book) and it’s quite complex. However, the good news is that we all have experienced it. This is the journey of separation, initiation and return. The journey that brings us, for instance, from adolescene to adulthood and all of the other stages in life.

The Call of Adeventure

Who has felt this before? I always wanted to visit foreing countries and live in them since I was a little child. I didn’t travel out of Spain with my family until I was fifteen, yet I tended to set my stories in foreign places and I remember my mother wanting to know why all the characters of a particular plot had French names instead of Spanish ones – at the time I felt it just sounded way more exotic, Spanish names and Spanish places where just too boring.

When I played with my sisters and invented new stories for her we used – sometimes – a big world map that hang on my father’s room. My two favourite places were Ireland and Japan, two countries that keep appearing in my stories.

I think that the first time I followed the call of adventure was to go to Ireland on my own. The country keeps fascinating me as much as the very first day I stepped on it – and I have been there more than six times, even spending quite long periods of time.

Another call of adventure brought me to Scotland – when I was child I though unicorns dwelled in Scotland so I had to go there! So far, nothing has brought me closer to what lies deep inside my soul than the silence of the Highland’s mountains.

And, finally, the call to adventure brought me to Lancaster, pursuing my dream to be a full-time writer. As the character of Journey, I cannot avoid by approach the high, golden mountain that seems to wait for me, just right there, in the horizon.

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To me, nothing represents the ‘Call of Adventure’ better than this beautiful image from the video game Journey.

All my travels started with fantasies I already had as a child. I followed them blindly because, sometimes, if you let the current take you, you can end in exciting places.

Have you ever heard the call of adventure? Where has it taken you, so far? Let’s share stories!