I lost my job but found my writing?

I lost my job

(Si quieres leer esto en español ve más abajo. ¡Gracias! :D)

Life happens. And it turns out that I lost my part-time job because they didn’t want more part-time people any more. And, because of the PhD, I cannot do full-time. Well, I think I’d have shot myself if I had to do that job full-time. But that’s another story.

Now, where next? I neeed a part time job to support myself. But I don’t want to do something that sucks my creativity away. I feel so identified with Amanda Palmer (I listened to the audiobook The Art of Asking and it was a cathartic experience). It’s not that I’m lazy. I’m ready to work hard, oh, of course I am. It’s just that I don’t want an ordinary job, an office job. I’d rather take my guitar and start playing in the streets. (Oops, I don’t really know how to play guitar. I just play the piano, and it’s not like I can bring it with me easily everywhere I go. But I could learn the guitar, no? And, in any case, you get what I mean.)

Am I the only one here feeling like that? I said it in that other post, I don’t want a life in the highrise. I refuse.

A friend believes I should go for Erotic novels and short stories. That’s where the money is, she said. Well, honestly, I may try it. I forgot to include that in my list of possible professions.

But God and Goddesses, how difficult it is to wake up in the mornings. Although my writing has imrpoved exponentially since I lost my job. I have finished the second draft of a Sci-Fi novella that is about a sinking world, Catholic priests, a teenage bully and a crazy nun. And lots of rain.

And it turns out that hey, above all, I’m a writer, so… do you want to listen to a story?

-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

Life happens. Resulta que acabo de perder mi trabajo a jornada parcial porque solo quieren a gente trabajando a jornada completa. Y como estoy haciendo el doctorado, eso no puede ser. Lo cierto es que me habría volado los sesos si hubiera tenido que trabajar en esa oficina todos los días de la semana pero, hey, eso es otra historia.

¿Y ahora? ¿Qué va a pasar? La cosa es que necesito un trabajo a jornada parcial para sobrevivir, pero no quiero nada que me chupe la creatividad hasta dejarme vacía. Me siento muy identificada con Amanda Palmer. Hace poco escuché el audiolibro de su libro El Arte de Pedir y fue catártico. No es que yo sea una vaga, ni mucho menos, porque estoy lista para trabajar todo lo duro que haga falta, ya lo creo. Pero no quiero tener un trabajo ‘normal’, de oficina. Antes que eso me largo a la calle y pongo la gorra en el suelo mientras toco la guitarra. (Ups, espera, ¿sé tocar la guitarra? No, la verdad es que no. Solo toco el piano,que es difícil de arrastrar de aquí para allá. Pero siempre se puede aprender, ¿verdad? Además, ya pilláis por donde voy.)

¿Soy la única que se siente así? Ya lo dije en uno de mis posts, no quiero la vida en el Highrise. Me niego.

Una amiga me dijo que debería intentar escribir historias eróticas, que es ahí donde está el dinero. Puede que lo intente un día de estos. Se me olvidó añadir eso a mi lista de posibles futuras profesiones.

Pero por los dioses y diosas, qué difícil es levantarse por las mañanas. Aunque mi escritura ha mejorado exponencialmente desde que perdí el trabajo, algo es algo. Ya he terminado el segundo borrador de una novela corta de Ci-Fi que va de un mundo que se está hundiendo, sacerdotes católicos, un adolescenete acosador y una monja loca. Y lluvia. Mucha lluvia.

Y, bueno, ante todo soy escritora, así que… ¿alguién quiere escuchar una historia?

 

 

Escritora Errante 17: Se Abre Una Puerta.

Las puertas del infinito

Este año no está siendo fácil. Decidí quedarme en el norte de inglaterra por mi sueño de vivir de la escritura, pero la verdad es que desde que empecé el doctorado escribir no ha sido tan divertido como siempre. ¿Qué anda por mi cabeza?

¿Cómo ganar dinero mientras escribo?

¿Cómo encontrar lo más parecido a un hogar en la Pérfida Albión?

¿Es el doctorado en inglés el camino adecuado?

Tras haber conseguido un trabajo me pasé la Semana Santa currando (y recordando por qué quiero ser escritora y no tener un trabajo de oficina para mantener mi salud mental). Luego me fui de vacaciones a España, pero esos días empezaron teñidos de angustia. Primero porque, como buena escritora, me gustan los dramas (e interpretarlos). Mi dos principales preocupaciones:

  1. Solo dan 10 días de vacaciones al año en el trabajo. (Osea… condiciones dickensianas).
  2. La beca del doctorado. No me la dieron el año pasado y me la jugué invirtiendo mis ahorros para pagarme el primer año, cruzando los dedos para que me la dieran los dos años siguientes.

 

En esos días agridulces en los que me planteaba qué camino tomar si se me cerraban las puertas del doctorado (y la verdad, no se me ocurría nada, porque no me veo trabajando de nueve a cinco en una oficina y escribiendo por las tardes) llegó a mis manos un libro qué precísamente hablaba de puertas: la nueva publicación de José Antonio Cotrina con Víctor Conde.

Cotrina es mi escritor favorito en lengua castellana. Sus palabras me transportan a lugares imposibles y me hacen ver cosas que probablemente solo podría alcanzar bajo los efectos de algún hongo alucinógeno. Su manera de escribir es detallada sin ser barroca (como a mí me gusta) y sus argumentos tienen siempre ese giro oscuro e inesperado que logra afianzarlos en mi memoria. Todos sus libros y personajes (el Conde Sagrada, el Demiurgo, Rocavarancolia…) siguen conmigo aun meses (y años) después de haberlos leído.

Así que en estos días en los que no escribí ni una palabra ni pensaba que iba a leer, su nuevo libro fue como un soplo de aire fresco. Empecé con la primera página y ya no lo pude dejar hasta terminarlo. La historia es una locura: hay magia, acertijos, monjas, números, sueños, paranoias, crueldad, putas, dragones, el Londres victoriano, morsas verdes, ciudades imposibles, dioses e ídolos de la fertilidad…

Fue leerlo y recordad por qué quiero ser escritora. Por qué estoy dispuesta a sacrificar tantas cosas solon por el placer de crear algo parecido.

Las Puertas del Infinito tiene mucho de Cotrina. Una protagonista femenina que no me da arcadas (para variar), sino con la que me siento indentificada. Unas descripciones que podrían ser cuadros de El Bosco. Un final que quiero discutir con los demás lectores (y con el propio autor, ¡ojalá!) Pero quizás, lo más importante es la manera en que te atrapa. Sus frases son como virus malévolos que te devoran el cerebro para controlarte y que sigas leyendo hasta la última página. Y eso, he de decir, es la maestría en el arte de contar historias. Te pueden convencer más o menos ciertos aspectos, pero si al final te quedaste escuchando hasta el final entonces ese barco ha llegado a un puerto.

Hace tiempo que no escribo por diversión. Últimamente todo son fechas de entrega y un número máximo de palabras a cumplir. Pero gracias a Cotrina y a Conde (que no he leído nada suyo pero con ganas estoy después de esto) vuelvo a mirar el arte con otros ojos. Y estoy dispuesta a comer un poco menos y a ser un pelín más pobre solo por seguir creando.

Por cierto, que al final sí terminaré esa trilogía de novelas cortas en la que estoy trabajando. Porque algunas personas en la Pérfida Albión piensan que merecen la pena y han decidido pagarme la matrícula del doctorado los dos años que me quedan. Si hubiera sido inglesa, la gran noticia habría venido con un dinero mensual para mantenerme, pero como nací en un país con sol me toca seguir haciendo malabares para comer/contar con un refugio. Pero… ¡qué importa! Cómo los aperimantes del libro de Cotrina y Conde, he descifrado la clave de esta puerta y estoy más que dispuesta a cruzar el umbral.

¿Qué puertas habéis abierto vosotros?

¡Nos seguimos leyendo! 

 

 

 

 

 

 

 

You are not alone: Write in the language you want!

TWL_banner

Some people ask me why I write in English, when I know it’s going to be twice as difficult to have a writing career in a language that – I don’t have a problem to admit this – I’m still learning and ‘conquering’.

Well… There are many reasons and none at all, but summarising:

  1. I love travelling and I wanted to get out of my country (and English is a lingua franca).
  2. Publishing/getting a writing career in Spain was getting too complicated and depressing.

Truth is, sometimes I feel alone, as if I was a painter using some colours that just I can see – so for other people they are invisible, and artists have to live for their audience as well, so that’s a problem.

Thousands of times I’ve been told that my setences are awckward or that I’m not using grammar in the conventional way. Those are the moments when I feel that writing in another language has challenges I won´t ever overcome because I cannot see these kind of things unless someone (a native, usually) points them out for me.

But… I’m happy, because I’m not alone. When I was doing a Creative Writing MA I used to feel I was the only one struggling in this second tongue to tell stories, and it was pretty frustrating. Thank God, I met other people along the way who were in my same position and inspired me. I seem to be the only one who feels so apologetic (and even an impostor sometimes) because I write in a second language. Whenever I meet other ‘wandering writers’ they seem to be proud of choosing this path and – what is more – usually they maintain they feel more confident writing in English than in their mother togue, something that doesn’t happen to me (so far).

For those of you struggling (or enjoying) writing in English even if it’s not the first language you learned I wanted to bring a compilation of all the interviews we made so far in our radio programme to wandering writers from all over the world. There are tons of valuable advice… Enjoy!

Yamuna photo.jpg

Yamuna Venugopal

She’s a very intense writer who always manages to reach your heart with her simple – yet powerful – prose. She was born in India but came to Lancaster to study Creative Writing. She was my writing pal there and taught me a lot of things about writing. People liked a lot the way she blended Indian English with her writing – in dialogues and descriptions – as well as words from different Indian languages. Reading her stories was like having a free plane ticket for one of the most fascinating countries in the world. I think from her I learned to bring things from my own culture into my writing.

 

Leonor Macedo.jpg

Leonor Macedo

She’s a Portuguese writer who likes fantasy and YA. She grew up reading English writers such as Neil Gaiman, so that´s why she finds natural to write her dystopian novel in this language. Also, she points out the publishing sector in Portugal is very small. If English is going to give you more chances to write and live doing what you love, go for it!

 

Clown

Monica Guerrasio

What I loved about Monica it’s how easily she talked about writing in both languages, English and Italian (her mother tongue). Since I started writing in English (almost two years ago now) I had felt the need to surround myslef with English books, English cinema, English friends… you could almost say I’m afraid of Spanish as if it was going to ‘pollute’ my English! But sometimes I feel sad about it (hey, Spanish is also cool…) Monica made me think that perhaps switching between different languages just depending the country you’re in can be done. She was also very convinced about translating her own stuff from English to Italian and vice versa. Definitely, something that inspired me a lot, because I can stop seeing languages as ‘enemies’ and start using them in a more complementary way in my art, just as I (try to) do in this blog.

OscarDS

Oscar Delgado Chinchilla.

Oscar was my other writing pal from the MA. What can I see? He’s an amazing Sci-Fi/Fantasy/Steam-punk writer. Check out his stuff there and you’ll get what I mean. He said that writing in English he felt he could be more honest. I also feel I approach writing in different ways depending on the language I write in. Perhaps in English I can be more distant from what I write so I can see the picture and its mechanics better so the final result it’s better (or I feel so). Oscar is also a model to follow because he’s a uni professor (my current goal) and he has this easy way to explain and transmit things in a way that is useful but honest, so you can trust each piece of advice he gives.

We are not alone! These four people really inspired me to continue this journey. They might be the next big name out there, but in any case I’d say that someone who’s so brave as to try writing in another language and sometimes travelling thousand of miles leaving families and friends behind just for the sake of a dream it’s pretty serious about it… Go you!

Have you ever tried to write in a second language? Can you be creative in English? Let’s share experiences!

 

 

 

Escritora Errante 11: Ríos.

York_flooded

Escribí esta entrada el 6 de diciembre de 2015, cuando Lancaster acababa de sufrir un corte en el suministro eléctrico debido a las inundaciones de varios ríos.

Últimamente tenía problemas para escribir mis quinientas palabras diarias, pero mira por dónde hoy ese va a ser el último de mis problemas. Supongo que a España estas noticias no llegan, porque a nadie le importa Lancaster, esa pequeña ciudad con castillo en el Noroeste de Inglaterra. Después de estar lloviendo un mes los ríos se han desbordado y la estación eléctrica en Lancaster se ha inundado. No hay electricidad, ni internet, ni cobertura en los móviles.

Esto es bastante relevante, ya que estoy escribiendo una novela corta de Ciencia Ficción sobre un mundo en el que siempre llueve. Nunca pensé que llegaría a ver imágenes post-apocalípticamente inspiradoras tan cerca de casa. Qué cosas.

Llevábamos todo noviembre lloviendo sin parar, y mi humor pasaba de gris a negro e incluso peor. No dejaba de pensar que el tiempo era especialmente malo – incluso para Inglaterra – pero la mayoría de las personas me miraban con una media sonrisa por eso de que soy española y claro, tanto sol mientras crecía en mi Madrid me he convertido en una malcriada…

Cielos grises, la lluvia inclemente cual amenaza divina… Ahora mismo me acuerdo mucho de que alguien – no sé quién, pero esa persona merece ser arrojada a un río, lo siento – decidió que el Distrito de los Lagos – uno de los lugares más hermosos del planeta – sería un buen lugar para deshacerse de residuos radioactivos.

No sé si la naturaleza tiene algún tipo de alma – lo dejaremos en misterio – pero cuando el río Conder – que pasa muy cerca de mi casa – bajaba marrón, espuma amarillenta, a toda velocidad, como nunca lo había visto antes… Estaba enfadado, iracundo, y no es una metáfora, es la emoción que me embargó al verlo.

Como el río Ouse en York hoy – estoy en York, por azares del destino he logrado escapar de Lancaster – que también se ha desbordado, y podéis ver en la foto. Ese paseo de adoquinado al lado del río por el que yo caminaba tan feliz al sol este pasado septiembre se encuentra completamente inundado, los primeros pisos de las casas y los soportales completamente cubiertos. Una señal de tráfico. Una grúa. Todo ha dejado de ser una herramienta humana, un elemento más de la ciudad para convertirse en huesos, fantasmas. El Ouse no está enfadado, está pletórico. Cubre todo con sus aguas, se adueña de la ciudad que con tanto ahínco se h ido construyendo a través de los años, piedra tras piedra. Parece querer decir, aquí estoy yo, como estuve siempre antes que ninguno de vosotros, y este es mi reino.

La naturaleza puede convertirnos en polvo en un solo instante. Y la electricidad, los teléfonos, el internet… sirven para cualquier cosa menos para emergencias. Anoche, cuando se fue la luz por primera vez, me fui a dormir ligeramente angustiada. La lluvia seguía cayendo y no podía evitar pensar en el Conder, furioso.

No dejo de pensar en Station Eleven, el libro que leímos en el club de lectura de Ciencia Ficción este trimestre. La historia de un mundo que se va al carajo porque un virus que viene de Georgia – los virus malos siempre vienen de lugares remotos, no de EEUU o cosas así – mata al 99% de la población. Ellos también se quedan sin electricidad, sin agua… el caos y la angustia de esta sociedad fantasma – todo lo que ‘importa’ es intangible.

Bosques oscuros. Tan solo los brillos de los ojos de las ovejas que aun siguen pastando después de que el sol se haya hundido bajo las montañas pasadas las cuatro de la tarde. Recuerdo cuando andaba por el Distrito de los Lagos, Great End. La noche empezó a caer y yo seguía por las alturas. Recuerdo el color del cielo: el azul se volvió más intenso, oscuro y brillante a un tiempo. Añil. La luna se veía enorme entre las montañas,  con un tinte plateado, y las primeras estrellas empezaban a salir pero aún era de día. Nubes rojas en el horizonte, y dorado donde el sol empezaba a estrellarse, contra los riscos.

Cuando la noche se derramó completamente sobre el valle, solo se veía la luna, lejana y distante, ahora dorada, majestuosa. La luna de lejos vigilando como una madre atenta siempre al lado del bebé que dueme. Mil estrellas encima, y debajo brillos aquí y allá, como jemas de jet, titilando, velas de materia oscura. Los ojos de las ovejas. Las ovejas siguen pastando pese a todo en esas noches largas que empiezan demasiado pronto a comerse a Inglaterra.

Durmiendo en York pero pensando en Lancaster. En los campos vacíos, en la ciudad dormida, sin luz, sin ruido, simplemente existiendo.

Eating books and reading biscuits.

coffee-983935_1920

Is this not the perfect combination? A bit of sugar, butter, chocolate… and words.

One of the most pleasant moments in my day is when I drink my night tea with a couple of biscuits while I enjoy a good book.

Last Saturday I attended a wonderful event in Lancaster: ‘Out of This World’ Fiction Fest, where I had the chance to meet authors such as J S Collyer, A S Chambers and Eddie Robson. The day was very Gothic – no sun at all and  I was drenched in rain before I could find Gregson Centre. Lancaster is a haunted town whose streets mutate constantly to drive people mad. Even the minotaur would have got lost in this laberynth, I promise. The castle is literally everywhere and the Ashton Memorial observes your confusion laughing from the distance.

But something really nice was waiting for me when I arrived.

Booksandbiscuits

Books and home-made biscuits? Oh yes, please.

(My friends maintain I just bought Tomorrow Never Knows because it came with a free biscuit, but tha’s not truth at all. I had heard wonderful reviews about this book. It’s Sci-fi and it has in it a religious cult which worships the Beatles… I mean, how can you not be interested in reading that??)

All this made me think, though. Bringing biscuits was a very nice gesture towards the possible buyers of the book. Food is good – sweet and free food, specially.

Should we be grateful towards our readers for buying our books? Of course! However, an annoying voice inside my head says that readers must feel privileged for buying my books and they should be the ones bringing me the biscuits in any case!

But then again, I just think about how privileged I feel everytime I walk into a shop and they offer me free sweets. Or when I go to the bank and they give me free pens – although they’re so damn rich that they could give me something more like a house… Or when I go to a hotel and they have free tea and coffe in the room. It just makes you feel so cared and loved.  Writers should love their readers – and vice versa.

Plus it’s so cool when you go to some literary event to discover that your favourite authors are also friendly people – I would never forget meeting Gabriella Campbell and José Antonio Cotrina in the Wizard Con. And it’s devastating when authors behave as they were gods or as if they were making you a favor just by breathing the air in the same room as you – yep, this has also happened to me and to most people, I imagine.

I – at least – don’t write to be issolated or to hide behind my words. I’m also up to go out there to sell my books and talk about them – like the brave and enthusiastic authors from ‘Out of This World’ Fiction Fest did. I would like to be a minstrel, travelling – travelling is always good – and entertaining people with my words. A bit of drama? Yeah, sure. And baking biscuits? Yeah, although I’m afraid I’m not as good as Eddie Robson because… because last time I baked muffins they exploded inside the oven.

Yeah.

But no worries, I have a culinary talent, and it’s called Tortilla de Patata – you’ll have to buy one of my books first to try it, though!

What are your thoughts on this? Are you up to self-promotion? Would you enjoy it? What are your experiences meeting other authors?

Switching languages to overcome trauma?

stationeleven

Viola had a harrowing story about riding a bicycle west out of the burnt-out ruins of a Connecticut suburb, aged fifteen, harboring vague notions of California but set upon by passersby long before she got there, grievously harmed, joining up with other half feral teenagers in a marauding gang and then slipping away from them, walking alone for a hundred miles, whispering French to herself because all the horror in her life had transpired in English and she thought switching languages might save her, wandering into a town through which the Symphony passed five years later.
Emily St. John Mandel, Station Eleven

I read this book recently because it has been proposed for a Sci-Fi reading group I’m attending to next week. I’m currently writing a Sci-Fi novella – it’s in very early stages, shitty draft, as we call it – and because it’s my first time doing such thing I feel the need of surrounding myself of much ‘Sci-Fi-ness’ as possible. I admit I haven’t read that much Sci-Fi anyways – the Foundation series are a favourite of mine though, and films like Sunshine and Interstellar have inspired me a lot. Thing is, I always thought you had to know about science to write it – but apparently not, if you try ‘Soft Sci-Fi’. So there we go!

Station Eleven turned out to be a really addictive book that I devoured in a few days. The writing is very fluid and cinematographic. My previous readings had been Breakfast on Pluto – quite experimental – and Reading in the Dark – I found it very dramatic – so I must say that Emily’s prose felt kind of a relief.

The story starts when the Georgian Flu – why illnesess always come from places like Eastern Europe? I’m actually surprised it doesn’t come from Spain… – ends with almost the whole Earth population. I’m – slightly? – hypochondriac so reading about how the pandemia’s spread scared me quite a bit.

The characters are alright but I didn’t feel particullarly interested in Arthur Leander, the character who serves as a link to all the stories in the plot. I found the female character of Miranda – a Graphic Novels illustrator whose work gives name to the novel – way more fascinating.

The end felt a bit sudden but yet reasonably satisfactory for me. I felt the story didn’t focus as much in the post-acpocalyptic world as I would have liked to though – the plot has the potential to be much more longer, I think.

What I found really fascinating is what happened to Viola, a secondary character with a minor role in the end. If you were to suffer an extreme trauma, would you switch languages to overcome it? I associate Spanish with the country were I was born, with my family, with my childhood memories… If I wanted to forget all this things for whatever the reason, would the language have to go as well? Until what extreme are words connected to feelings the same way senses – as hearing or smelling – can trigger memories?

I tried to do a bit of research about this online and found about the Foreign Accent Syndrome, which is not at all the same thing but still is also very interesting.

What are your thoughts about this?