Two Sisters

peewee-and-mollie

Peewee and Mollie are two sweet sisters. They may not play together but they still chase each other for food, or choose close steps in the long starcaise inside the house to relax and enjoy the sunlight. They look completely different, yet you can feel the love.

Pewee and Mollie human-mum told me their story. They were found in an animal shelter.  Sisters from the same litter, they had been born in a house where a woman kept sixty cats. Human-mum said that when she went into the shelter with her human-son they set their eyes first on two brothers – black kittens – that came from the same house. Peewee and Mollie were one year and a half by then.

Kittens are obviously the easy option. They are balls of fur that will easily get used to be around you and,suck your finger, fell asleep in your lap… Mollie and Pewee were shy, wild cats that had already been returned to the animal shelter by a family that was astonished when the sisters refused to leave from under the sofa during three days in a row.

I can’t imagine what it is to be born in a house with other sixty cats around where you have little or none human contact. I can’t imagine living inside a cage in the animal shelter or being tossed in a complete new house where humans try to touch you all the time. But the fact is that the sisters were chosen by this other human-family. They realised the black kittens would find a home easily, but for the sisters was far more challenging. Not everybody takes the time to understand, respect and get to know animals.

The first time I met Peewee and Mollie was two years ago. They were very shy and ran away just  by hearing me approaching. This year they are a bit more playful and they even allowed me to pet them a couple of times. Their human-mum told me she had to bribe them out from down the sofa by learning a cat-communication technique – this was the first time they brought them to their current home and sisters refused to make any contact. This techinique consists on looking at a cat in the eye blinking really slowly. Apparently, cats do this when they feel relaxed, so if they see you relaxed, they understand there is no danger.

I’m so happy Mollie and Peewee got a third chance. They are not playful or friendly cats, but who says you have to be all laughs to be loved?


Pewee y Mollie son dos preciosas hermanas. Puede que no suelan jugar juntas, pero aun se pelean por la comida y eligen dos escalones juntos en la larga escalera dentro de casa para relajarse y disfrutar de los rayos de sol.

La mamá-humana de Pewee and Mollie me contó su historia. Las gatitas – de la misma camada – nacieron en una casa donde una mujer acogía sesenta gatos. Mamá-huma me dijo que cuando ella y su hijo-humano fueron al refugio de animales estuvieron a punto de llevarse dos hermanitos – gatitos negros – que venían de la misma casa. Peewee y Mollie tenían ya más de un año y medio.

Los cachorros de gato era la opción más sencilla: unas pelusillas negras que se habrían acostumbrado a la compañía humana sin ningún problema. Mollie y Peewee eran unas criaturas asustadizas y salvajes. Otra familia ya las había devuelto al refugio en solo tres días – al ver que las hermanas se negaban a salir de debajo del sofá.No me puedo imaginar lo que es nacer en una casa con otros sesenta gatos donde una tiene poco o ningún contacto con humanos. No me puedo imaginar lo que es tener que sobrevivir en un refugio o que te arrojen a una nueva casa donde los humanos se empeñan en tocarte todo el rato. Pero la cosa es que esta nueva familia (mamá-humana, papá-humano e hijo-humano) se dio cuenta de que los gatitos negros encontrarían un hogar enseguida, mientras que la situación de las hermanas era mucho más complicada. No todo el mundo se molesta en comprender, respetar o llegar a conocer a un animal.

Hace dos años conocí a Peewee and Mollie por primera vez. Eran tan tímidas que salían corriendo solo al oírme andar. Este año son un poco más juguetonas e inlcuso me dejaron que las acariciase un par de veces. Su madre-humana me explicó como había conseguido sacarlas de debajo del sofá la primera vez que llegaron casa. Resulta que hay una técnica de comunicación con gatos según la cual tienes que mirar al felino directamente a los ojos mientras parpadeas muy lentamente. Al parecer esto es lo que hacen los gatos cuando están relajados – con lo que, si te ven haciéndolo, entienden que no hay peligro.

Estoy muy contenta de que Mollie y Peewee tuvieran una tercera oportunidad. No son gatas juguetonas o amigables pero, ¿quién dice que una tiene que ser todo sonrisas para ser amada?

I lost my job but found my writing?

I lost my job

(Si quieres leer esto en español ve más abajo. ¡Gracias! :D)

Life happens. And it turns out that I lost my part-time job because they didn’t want more part-time people any more. And, because of the PhD, I cannot do full-time. Well, I think I’d have shot myself if I had to do that job full-time. But that’s another story.

Now, where next? I neeed a part time job to support myself. But I don’t want to do something that sucks my creativity away. I feel so identified with Amanda Palmer (I listened to the audiobook The Art of Asking and it was a cathartic experience). It’s not that I’m lazy. I’m ready to work hard, oh, of course I am. It’s just that I don’t want an ordinary job, an office job. I’d rather take my guitar and start playing in the streets. (Oops, I don’t really know how to play guitar. I just play the piano, and it’s not like I can bring it with me easily everywhere I go. But I could learn the guitar, no? And, in any case, you get what I mean.)

Am I the only one here feeling like that? I said it in that other post, I don’t want a life in the highrise. I refuse.

A friend believes I should go for Erotic novels and short stories. That’s where the money is, she said. Well, honestly, I may try it. I forgot to include that in my list of possible professions.

But God and Goddesses, how difficult it is to wake up in the mornings. Although my writing has imrpoved exponentially since I lost my job. I have finished the second draft of a Sci-Fi novella that is about a sinking world, Catholic priests, a teenage bully and a crazy nun. And lots of rain.

And it turns out that hey, above all, I’m a writer, so… do you want to listen to a story?

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Life happens. Resulta que acabo de perder mi trabajo a jornada parcial porque solo quieren a gente trabajando a jornada completa. Y como estoy haciendo el doctorado, eso no puede ser. Lo cierto es que me habría volado los sesos si hubiera tenido que trabajar en esa oficina todos los días de la semana pero, hey, eso es otra historia.

¿Y ahora? ¿Qué va a pasar? La cosa es que necesito un trabajo a jornada parcial para sobrevivir, pero no quiero nada que me chupe la creatividad hasta dejarme vacía. Me siento muy identificada con Amanda Palmer. Hace poco escuché el audiolibro de su libro El Arte de Pedir y fue catártico. No es que yo sea una vaga, ni mucho menos, porque estoy lista para trabajar todo lo duro que haga falta, ya lo creo. Pero no quiero tener un trabajo ‘normal’, de oficina. Antes que eso me largo a la calle y pongo la gorra en el suelo mientras toco la guitarra. (Ups, espera, ¿sé tocar la guitarra? No, la verdad es que no. Solo toco el piano,que es difícil de arrastrar de aquí para allá. Pero siempre se puede aprender, ¿verdad? Además, ya pilláis por donde voy.)

¿Soy la única que se siente así? Ya lo dije en uno de mis posts, no quiero la vida en el Highrise. Me niego.

Una amiga me dijo que debería intentar escribir historias eróticas, que es ahí donde está el dinero. Puede que lo intente un día de estos. Se me olvidó añadir eso a mi lista de posibles futuras profesiones.

Pero por los dioses y diosas, qué difícil es levantarse por las mañanas. Aunque mi escritura ha mejorado exponencialmente desde que perdí el trabajo, algo es algo. Ya he terminado el segundo borrador de una novela corta de Ci-Fi que va de un mundo que se está hundiendo, sacerdotes católicos, un adolescenete acosador y una monja loca. Y lluvia. Mucha lluvia.

Y, bueno, ante todo soy escritora, así que… ¿alguién quiere escuchar una historia?

 

 

Escritora Errante 16: ¿Escribir alimenta?

Deskview

¿De qué sirve la escritura creativa?

Cuando vivía en España y empecé la universidad no sabía muy bien a qué dedicarme. Me gustaba tocar el piano, pintar y escribir, pero de todas esas cosas escribir era en lo único que había ‘brillado’ verdaderamente. Así que me dije, si tengo que eligir algo, que sea lo que menos me cueste y más disfruto.

Empecé a buscar trabajo en serio en Inglaterra desde enero. El doctorado no da de comer (por ahora no tengo beca, así que más bien me está ocasionando una gran deuda, aunque quiero pensar que tendrá beneficios futuros).  Mi currliculum es un poco extraño. Tengo muchas publicaciones: novelas, historias cortas, artículo académicos… etc. Hago un programa de radio  y colaboro en la organización de eventos literarios. Pero mi experiencia en el mundo laboral es muy reducida. Si nos ponemos en plan serios, solo he sido becaria durante tres meses en la cadena SER. También soy profesora de español y he trabajado de traductora para Notting Hill Editions, pero estos trabajos han sido a nivel freelance y sin contrato alguno. Así que cuando empecé a echar curricula, pues la verdad es que no estaba muy convencidad de que nada (bueno) fuera a pasar.

La primera opción (obvia) fueron sitios como cafeterías y bares. Pero, no sé por qué, nunca tengo suerte con estos. Nunca me llaman, y en la mayoría de los sitios piden experiencia (la famosa serpiente que se muerde la cola, porque si nadie me deja empezar a trabajar como novata, ¿de dónde voy a sacar la experiencia?)

La segunda opción, fue intentar conseguir un trabajo como profesora de español en una academia. Pero tampoco tuve suerte en estos meses. Si me responden, es para decirme que ya tienen gente, que no hay dinero para contratar a un asistente… etc. A veces cuando eres joven te desesperas con estas cosas. Ya sea aquí o en España, parece que todos los negocios están que desbordan con empleados y no hay manera de que las nuevas generaciones se hagan un hueco.

La tercera opción fue intentar trabajar en la biblioteca de la universidad. Pero como pagan muy bien y el trabajo es (aparentemente) increíblemente sencillo, pues mucha gente lo pidió y tampoco pudo ser. (Y fue, por ciento, una de las entrevistas más humillantes de mi vida… odio buscar trabajo en Reino Unido, porque en el proceso te hacen sentir como un ratón de laboratorio en un laberinto).

Pero al final, sí que he conseguido un trabajo, porque el martes pasado firmé un contrato. Ha sido, como siempre, por conocer a alguien. Creo que es así como funciona el mundo: conoces a alguien, que conoce a otra persona, que te recomienda y… ¡zas! oportunidad al canto. Recomendada esta vez, eché el curriculum, pasé la entrevista, pasé el día de prueba (que no te pagan, por cierto) y finalmente puedo decir que soy content writer.

Después del estrés que llevo desde octubre quiero sentirme alegre pero me cuesta un poco. Aun así, sé que soy afortunada. Puede que solo tenga 10 días de vacaciones al año pero hey, tengo un trabajo a jornada parcial que es lo que quería. Y encima, lo he conseguido por cómo escribo, ni más ni menos. Creo que en España esto habría sido imposible, ya que nunca me planteé que escribir (solo escribir) pudiera darme de comer.

Content writer significa escribir blogs y páginas de internet para negocios en cualquier sector que contratan empresas de marketing como a la que me acabo de unir. Es un trabajo muy estresante porque escribes a contra reloj y tiene que estar perfecto para que el cliente esté satisfecho. Pagan sueldo mínimo, pero con solo dos días a la semana me saco el equivalente a 500 euros (400 libras) que me dan para pagar la renta de la habitación que alquilo y, sumándolo con mis clases de español, me permitirán vivir una vida muy frugal, pero vida al fin y al cabo.

Uno de mis propósitos de año nuevo era conseguir un trabajo para ser independiente. Los tres primeros meses estoy de prueba, pero si todo va bien me harán fija y podré, al fin, respirar. Si además consigo la beca de doctorado, eso significa que no tendré que fundir los ahorros de toda mi vida en la matrícula. Ayer me decía una amiga que, poco a poco, everything is coming together. Espero que sea verdad. Aún sigo un poco asustada y preocupada como para poder respirar y sonreir, pero espero que se me pase pronto.

¡He firmado mi primer contrato de trabajo en Inglaterra y es de escritora!

 

 

 

 

 

Escritora Errante 15: Cenando palabras.

Nieve-Lancaster
Primavera en Lancaster

Empieza la primavera – pronto – pero en vez de sentirme contenta de ver los daffodiles y snowdrops salir  sigo triste y apesadumbrada. En esta semana me estaba preguntando por qué he elegido este camino. Por qué ando en una pequeña ciudad del norte luchando contra los elementos, subiendo y bajando colinas con mi bicicleta, siempre cargada de libros.

¿Por qué?

En días como estos me viene bien recordar las X razones por las que he decidido ser escritora – a toda costa.

1. Para pasar el rato. Y es tan cierto… Cuando era una pequeña seta mis padres se empeñaban en llevarnos a mi y a mi hermana pequeña de senderismo. Subiendo montes de aquí para allá para contemplar ‘vistas’ or acabar en algún pueblo rural perdido con casitas de pizarra negra y dos habitantes. Por supuesto yo lo odiaba: el calor, el sudor, el hambre, lo que duelen los gemelos y las pantorrillas cuando una lleva subiendo una cuesta durante horas… Lo único que me hacía pasar el rato era contarle historias a mi hermana pequeña. A veces eran películas que había visto en la televisión o libros que había leído (pero siempre con mis propias variaciones, para hacerlos más interesantes). Otras veces eran sagas enteras que me iba inventando sobre la marcha. En cualquier caso,esto me aislaba de la cruda realidad (cuestas después de cuestas y después de más cuestas) y la caminata de tres horas se me hacía bastante más corta.*

2. Subidón. A veces es cuando estoy escuchando una canción, otras es al ver una imágen o tener un sueño… Pero de vez en cuando a mi cerebro le dan chispazos (o cortocircuitos) y me vienen ideas sobre personajes o historias. El corazón me empieza a latir muy rápido, los dedos se me mueven como si ya estuvieran escribiendo sobre el teclado y la boca se me seca. Son los signos de la inspiración (o la addicción a alguna sustancia, lo sé) pero soy completamente dependiente de ese subidón que da empezar una idea nueva. Y no puedo (ni quiero) dejarlo.

3. Palabras bonitas. Cuando intento hacer muffins se me explotan en el horno. O cuando los saco tienen formas extraterrestres. O una capa de corteza seca encima que no hay quien se la trague. O incluso dan dolor de estómago a mis – pobres – amigos. Sin embargo, cuando escribo una historia la gente me dice que se han entretenido leyendo – o que les han entrado ganas de vomitar si se trata de alguno de mis cuentos gores, pero eso también lo cuento como un halago. O me pagan por escribir. Así que por el bien de la humanidad y el de mi cuenta bancaria (o porque me gusta escuchar cosas bonitas de vez en cuando) sigo juntando letras…

4. Multipersonalidad. ¿A veces habéis deseado tener varias vidas? ¿Qué habría pasado si en el cole hubiérais elegido estudiar ballet en vez de baloncesto? ¿Y si no fuérais de España pero de Japón? ¿Y si no fuérais humanos sino un gato amarillo sobrealimentado? Bueno, una puede imaginar todas esas respuestas a través de la escritura. Es como soñar despierto, o tener un ticket de viaje que te permite ir a todos sitios del universo y meterte en la mente de cualquier – desde tu vecina hasta un ácaro. No sé, pero a mí que soy tan curiosa me va bastante…

5. Para alejar las nubes. He probado lo que es trabajar 14 horas al día en algo que me gusta pero que no es muy creativo… Y aunque disfruté mucho de la experiencia me di cuenta de que por el bien de mi salud mental, y para mantener a raya la tristeza, necesito escribir o hacer algo creativo diariamente. Lo que es muy curioso, porque ahora mismo a costa de estar haciendo lo que más amo (escribir) me encuentro sin un duro, con lo que necesitaría volver a trabajar, pero… eso fue precísamente lo que dejé para venirme aquí a Lancaster.

No entiendo nada.

Si una pudiera alimentarse solo de palabras…

¿Cuáles son las razones por las que escribís? ¿Qué es aquello que os arrastra por el tortuoso camino del autor?

 

*Cosas de la vida, ahora soy una apasionada del hiking (senderismo) en Inglaterra y hago cosas tan locas como irme al lake district a subir montañas mientras graniza y nieva al mismo tiempo.

‘Elk Tongue’ and The Revenant

therevenant

 

“The main character, his name was Elk Tongue. I went to the director and said, ‘What parent in their right mind would name their kid Elk Tongue? It’s like naming your kid ‘dumb ass’ (…)”

Leonardo DiCabrio has earned his Oscar. Not only because he ate raw bison liver but he also learned two new languages for his role: Pawnee and Arikara – spoken by Native Americans in Oklahoma and Dakota.

This was something I liked a lot in The Revenant – apart from the beautiful landscapes and its intensity. I think the reason behind it is that Alejandro Iñárritu is its director. He’s not American, but Mexican, so he had to learn English first to be where he’s now – in one of the highest postions in Hollywood, I’d say.

Iñárritu is a multilingual director – yey, we’re an increasing number! He has made films both in Spanish – Amores Perros, Biutiful – and English – Birdman and Babel, a film that has much to do with languages and communication.

We’ve lots of languages in this film, including French and Hardy’s own personal dialect – seriously, I could barely understand his character, John Figtzerald.

In The Revenant   US is no man’s land, where invasors – French and English – figh their way, massacring the Native American’s tribes, who in turn attack back the best they can. In this not very welcoming place Hugh Glass – who apparently existed back in the time – stands out as a man who married a  Pawnee woman and is taking care of their son – although nothing of this seems to be historically accurated.

At the beginning he’s attacked my a bear protecting her two cubs – wonderful CGI, for a change. To me this violent attack was a metaphor of the North American’s invasion. Can be blame the bear that is trying to protect her offsprings? Native Americans were protrayed as the bad guys in so many US Westerns – I think it’s outrageous. At least Iñárritu is giving them a much decent role in his story.

Coming back to Hugh Glass, he’s a very literate man: he speaks Pawnee, and it’s this language precisely – and not his native English – the one that  brings him encouragement in his darkest moments – he imagines his wife talking to him. He also speaks Arikara which, arguibly, brings him his much desired revenge.

Alejandro Iñárritu took special care of the accuracy of Native American languages in the film. Here it is an interview made to one of his advisors, who explained to him why calling his main character ‘Elk Tongue’ was not the brightest idea.

So there you go. If you go to a foreign, dangerous land, bring with yourself a conversational phrase book. You never know when you have to scream for help or ask permision to share a raw bison recently hunted…

Have you watched The Revenant? Could you understand Tom Hardy?

 

 

Escritora Errante 14: House of Shaws.

Lancaster27:02:16

Un hogar. Desde siempre ese ha sido un tópico en la literatura. Ulises u Odiseo se va de casa para luchar en una guerra y tarda veinte años en volver (pobrecito). ¿Pero qué sucede cuándo no se trata de volver si no de encontrar un hogar? En ese caso estaríamos hablando de algo más parecido a la historia bíblica de Noé. Después del diluvio universal, Noé se tuvo que buscar un sitio nuevo en el que vivir con su familia. Esa es más parecida a la historia de un inmigrante.

Desde hace unos meses el tema del hogar me da qué pensar. Nunca me había sentido más desubicada, perdida o desconectada. No sé si esta es la experiencia normal del inmigrante o del estudiante extranjero (yo soy, técnicamente, esto segundo). Quizá solo está en mi cabeza y es como una tragedia griega que mis sentidos y percepciones se encargan de representar (exajerando). Pero es que pienso en volver a ‘casa’ (el lugar donde vivo ahora mismo) y se me hace un nudo en el esófago, justo bajo la garganta, y me escuecen los ojos.

Muchas heroínas deambulaban con mi edad. Por ejemplo, a Jane Eyre la sacaron de una casa en la que la maltrataban para meterla en un internado donde la trataban aun peor… finalmente encontró trabajo como institutriz en el lúgubre Thornfield Hall – que al cabo de los años, irónicamente, acabó por ser su hogar.

La historia de una de mis novelas gráficas favoritas, Persépolis, narra las aventuras de una chica a caballo entre Irán (en guerra) y Europa.

Harry Potter tenía que volver a Private Drive todos los veranos y dormir en el cuarto debajo de la alacena (sin ventanas ni nada) aguantado a los Dudley.

Obviamente, a mí no me maltrataban en casa ni mi país está en guerra ni en mi casa me hacen dormir en la alacena. Vine a Reino Unido por voluntad propia, y me encanta lo que hago. En España no podía hacer lo que de verdad me gusta (escribir) pero aquí me estoy labrando una carrera en ese campo.

Vivo en una casa perdida en un pueblo fantasma llamado Galgate. Vivo con mi casera, una señora mayor que lo único que hace es beber vino mientras ve la televisión. La casa es vieja, la pintura de las paredes se cae a pedazos. Los rincones están llenos de pelusas del tamaño de cachorros de gato. Hay plantas dentro de la casa cuyas hojas secas alfombran la moqueta, llena de manchas misteriosas. La casa está llena de liebres (liebres de peluche, liebres de porcelana, tazas de liebres, platos de liebres, cuadros de liebres… etc) porque son el animal totémico de esta señora (por lo visto). Todo esta sucio, pegajoso y lleno de bichos (muertos y vivos). Y botellas de vino vacías. Y copas y platos sucios. Y, por supuesto, cumbrian spiders (clickad en el enlace para ver una maravillosa foto). Todo huele a húmedo, a fluídos, comida podrida.

Pero no solo es eso. Es el hecho de estar fuera, luchando, todo el día. Luchando para completar este doctorado, para  estar al día con mis trabajos de profesora de español y traductora, para solicitar más trabajos porque estos no me dan para vivir, para pedir becas que me ayuden a completar el doctorado… luchando para sacar el programa de radio adelante, para que me publiquen algo, para comunicarme en un lenguaje que a veces e frustra.

Y al final del día tengo que volver a ese lugar donde no me encuentro. Es la sensación de ser un huesped, de residir en un espacio que se me hace hóstil. No sé si merece la pena callar y aguantarse o intentar buscar algo mejor, deambular de aquí para allá con mis maletas, mis cacharros y mis libros.

Podría ser peor. En la trilogía Los Juegos del Hambre, bombas destruyen el Distrito 12 dejando a Katniss sin casa y prácticamente sin amigos o conocidos.

En La Casa de Hojas, la susodicha casa es el monstruo de la novela que devora uno a uno los personajes (que en ese caso estaban mejor fuera de la casa que en ella).

Soy un poco como David Balfour en la novela de Stevenson Kidnapped (Secuestrado) viviendo en la ruinosa  House of Shaws (aunque espero que mi casera no me venda como esclava en un navío…)

¿Cuánta importancia créeis que tiene el hogar? ¿Vivís en una mansión o espacio de esos de literatura?

 

 

 

 

Escritora Errante 13: Esos días.

Aburrimiento

Es uno de esos días. Miro la pantalla del ordenador, intento teclear, escribir mis 500 palabras diarias como sea pero no hay manera. Estoy desganada, asqueada de la vida al completo. Parece que voy cargando a todos lados con una mochila de cien kilos – no son piedras, no, son preocupaciones. Incluso después de dormir siete horas me levanto cansada. Pienso en el futuro y solo veo un agujero negro…

¿Soy la única que se siente así?

En mi caso se trata de combinar mi pasión con una forma decente de ganarme la vida. Me encanta contar historias y soy muy feliz haciendo mi doctorado en Escritura Creativa. Pero no me alimento de aire y vivir bajo un puente en Inglaterra no es muy aconsejable, con eso del mal tiempo, así que me preocupa mucho el encontrar una manera práctica de hacer dinero. Por lo pronto tengo dos trabajos a media jornada además del doctorado, y aún así lo que gano ni me paga las facturas.

Pero como hay que seguir adelante de una manera u otra – que no me convertí en una escritora errante para sufrir, sino para vivir excitantes aventuras – siempre tengo recursos a mano para ‘seguir tirando’. Y son esas cosas que le digo a mi Yo Triste en los días de lluvia.

1. Escribe, escribe, escribe.

Gabriella Campbell lo dice a menudo en sus posts. No importa que no tengas ganas, tienes que seguir trabajando creatívamente 24/7. Hoy, por ejemplo, he garabateado mis 500 palabras más mal que bien y sintiendo que preferiría que me arrancaran un diente antes que terminarlas. Pero al acabar… una se siente mejor. Primero porque has hecho algo importante en el día (¡escribir!) Segundo, por que las palabras se acumulan, con lo que al terminar estás siempre un pasito más cerca del libro/novela/historia corta… etc. Además, aunque escribas de mala uva – como yo hoy – la gente que te lee no se va a dar cuenta. Los días tristes no tienen por qué ser menos productivos: es más, me atrevería a decir que tienes que hacerlos productivos para al menos levantar esa tristeza.

2. ¡Muévete!

Desde un paseo por el parque hasta correr o irte a nadar. Corro todas las mañanas o si no, hago yoga. Pero no me quedo parada. Sentir el cuerpo anquilosado no te pone de humor, precísamente. Además, escribir es un trabajo que consume mucha energía mental, con lo que es bueno equilibrarlo con otra actividad puramente física. El año pasado salía a dar una vuelta – lloviera o tronara – cada vez que me atascaba con la trama de mi novela de terror gótico. Y vaya si me funcionaba.

3. Comparte tus experiencias con otras almas creativas.

Qué divertido es encontrarte con otro escritor, pintor… etc. con el que poder reír sobre los pesares creativos o inspirarse mutuamente… y si puede ser con unas cañas, ¡mejor que mejor! Las largas conversaciones con otra persona que entiende por dónde estás pasando y valora verdaderamente tus aspiraciones siempre rellenan la batería de la motivación. Sin mi grupo de escritores mi vida en Lancaster sería mucho más gris. Mi amiga ilustradora me trae frescura – en forma de bellas imágenes – cada vez que me sofoco con la tinta negra de las palabras… ¿Tienes amigos artistas? Si no es así, ¡corre a buscarlos! Los sueles encontrar en eventos literarios, tiendas de arte, librerías… etc. Antes yo era una escritorzuela de esas que pensaba que era mejor enhebrar historias en estricta soledad, pero tras conocer a otros escritores me di cuenta de lo mucho que alivia saber que no eres la única sufriendo un bloqueo creativo o desesperando porque la edición de tu novela parecer no tener fin…

4. Aprende de las grandes.

No solo la gripe se contagia… ¡también la grandeza! En mis días más grises – y en los felices también, la verdad – me gusta escuchar las historias, experiencias y consejos de aquellos que – resuenan campanas y un coro celestial – lo han consguido. Aquí os dejo algunas de mis artistas favoritas…

Gabriella Campbell tiene un blog que yo vi crecer hasta convertirse – como es hoy – en uno de los grandes si escribes en español.

Fran Meneses es una ilustradora freelance genial. Amo su estilo, sus gatos y su manera de ser tan natural. Su vídeo sobre la motivación me encantó (chain of doom… so true).

Being Boss podcast. Gracias a Fran Meneses descubrí este podcast (en inglés, eso sí) sobre dos mujeres que han montado sus propios negocios basados en la creatividad. Nunca me había vuelto tan adicta a un podcast, pero es que estas dos te alegran el día y además vienen cargadas de consejos más valiosos que el oro. Especialmente si estás pensando en ser freelance o ya lo eres pero quieres seguir aprendiendo.

The Writing Life. Es mi programa de radio en el que, con la ayuda de un marvilloso equipo, entrevisto a todo tipo de escritores. Es un privilegio poder sentarme delante de mis autores favoritos y escuchar las historias de cómo consiguieron publicar su primera novela, o como encontraron un agente literario… La mayoría de las veces te das cuenta, además, que son gente corriente y moliente, con las mismas preocupaciones que tú. Como Kirsty Logan – ojalá su libro The Gracekeepers se traduzca pronto al español, porque es una maravilla – que enseguida dejó claro lo mucho que sufre algunas mañanas para escribir sus 400 palabras diarias…

5. Devora arte. ¿Qué ha sido lo último que te ha inspirado? ¡Y no solo valen libros! A veces una película o una canción pueden ser incluso mejores.

Por ejemplo, Room fue una película que me dio pesadillas por la noche pero me hizo maravillarme ante lo increíble que puede ser contar una historia tan difícil como esta con la voz de un niño de cinco años – y que funcione. Tengo ganas de coger el libro – que según tengo entendido, es mucho más fuerte – para ver como Emma Donoghue consiguió el efecto. Para mí, narrar a través de una voz infantil es una de las cosas más complicadas – pero en esta película lo consiguieron, ya lo creo.

En cuestión de libros, justo ahora acabo de terminar The Loney. Es una historia gótica ambientada en Lancaster. Es una de estas lecturas en las que ‘no pasa nada’ y al mismo tiempo los cimientos del universo tiemblan, si entendéis lo que quiero decir. Me ha encantado la manera en la que el autor te arrastra a un lugar a donde – evidentemente – nadie quiere estar. Y te hace quedarte. Y observar. Más de una vez me revolvió el estómago o me provocó ligeras taquicardias. En fin, el género Gótico es mi amor verdadero en la literatura, lo quiera yo o no… Y libros como este se encargan de recordármelo.

¿Música? ¿Por qué no escucháis esta de Pearl Jam? Me ha ayudado a escribir las 500 palabras de hoy que no querían salir.

6. Hazte una taza de té. Sí, lo sé, soy adicta al café y nada me pone de mejor humor por las mañanas que una buena taza de café – eso, o sexo. De hecho, hace poco hice un post sobre cómo el café es la gasolina para mi escritura. Pero a veces no hay nada mejor que una buena taza de té – y hay mil variedades y sabores – para reconectar con tu ser artístico y ponerte ‘en la onda.’ Hace poco una amiga me ha enviado macha (té verde) desde japón y la verdad es que me ha vigorizado por dentro – y de paso me ha hecho más productiva. Así que, ¿por qué no iros a una de esas tiendas especializadas a comprar un delicioso té para ‘regalaros’ un momento de escritura? A parte del macha japonés a mí me encanta el té negro con caramelo y gengibre…

7. Cambia de chaqueta.  A veces la frustración artística – o de la vida en general – viene cuando no producimos nada que nos parezca válido. Por ejemplo, las 500 palabras que escribí ayer eran pura bazofia, y probablemente ninguna de ellas sobreviva la etapa de edición. Queremos sentirnos completos, llenos, realizados. Es fácil atascarse en lo que más nos gusta – por eso del perfeccionismo, el ego… – pero sin embargo hay cosas que todos podemos hacer rápido y bien. Por ejemplo, a mi supervisora del doctorado, la escritora Jenn Ashworth, le da por hacer ganchillo. A mí me gusta garabatear dibujillos. ¿Y a vosotros? Cualquier cosa que sea creativa y produzca algo – como la cocina – vale. Y al terminar uno alcanza la misma felicidad que habiendo escrito 500 palabras maravillosas, os lo garantizo.

¿Cuáles son las cosas que os ayudan a seguir tirando? ¿Qué trucos amenizan esas palabras diarias? Aquí en Lancaster tenemos un febrero bastante lúgubre, así que, ¡todos los consejos motivamentes son más que bienvenidos!