A little truth

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I would like to say this is all about an apology, but in reality I guess it’s a little truth. I can’t do everything.

I started #inktober very happy: I saw it as the incredible chance to show you all the wonders I saw in Japan. However, October is proving to be quite a tricky, busy month for me. And I have reached my bottom line. How do I know? Well, I fell ill. Let me tell you: I never, ever fall ill. I need to be very stressed for that to happen.

I’ve been doing a bunch of quite cool things this month. Yet there are moments when I just want to slap my own face. I know that’s not a good signal. I should be enjoying the party instead of worrying about the next thing. That’s why I stop. But I needed to tell you this little truth about myself…


Me gustaría empezar este post disculpándome, pero en realidad lo que quiero es confesaros un pequeño secreto: no puedo con todo.

Empecé octubre super feliz con mi #inkotober, que es una ocasión idónea para mostraros todas las maravillas que vi en Japón. Sin embargo, este mes está siendo bastante movidito, y resulta que he tocado fondo. Lo sé porque acabo de caer enferma y yo nunca, nunca me pongo enferma. Tengo que estar muy pero que muy estresada para que eso ocurra.

He estado haciendo bastantes cosillas este mes. Y aun con todo, hay algunos momentos en los que lo único que quiero es darme de bofetadas. Sí, lo sé, no es buena señal. Debería estar disfrutando de la fiesta como lo que más, en vez de estar angustiándome por lo siguiente que he de hacer. Por esa razón, quiero tomarme un parón con algunas cosas. Y por eso quería confesaros este pequeño secreto…

5 Reasons Not to Buy My Book

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Yes. McTavish Manor comes out today and I’m very proud it has made it all the way until publication (since it all started in the form of a nightmare back in the Spring of 2014). The little thing is out in the world and, of course, I’m slightly worried about it. I put my soul and heart on this project. And it turns out that is beautifully edited by Holland House Books and it comes with illustrations from the wonderful Mireia Ibàñez Cid, too!

But I thought that, even if I want you to enjoy my stories (and even having nightmares with them) I also want to save you some pennies…

So this are the 5 reasons why you shouldn’t buy my book!

1. You love and need happy endings where everyone comes back home for Christmas. Or there is a wedding. Or someone recieves the Nobel Prize.

Erm… this is not your book, I am sorry. Life is complicated (we all know that) but I like to make my plots even more complicated. And scary. And horrible. (Yes, I wouldn’t like to live inside my novels, either, but I have fun creating them!)

2. You don’t like to think too much when you’re reading. It’s the writer’s job to make things easier for you and not the opposite! You already bought the book for God’s sake.

Aha. Fair point. You’re paying money and time for a book and you want to get something back. But if you just want to relax I’m not your person. Have you ever opened House of Leaves? Yes, a book in which some pages are printed the other way around so you need a mirror to understand what they say. Even when my book is not that extreme, it has its own twisted/complicated things. To me, this is a way to invite the reader for a game and make her/him participate actively into the story. But if you’re not in the mood for this sort of games… stay away and use your money to buy a good cup of tea and a inspiring book.

3.  You think illustrations are just for children’s books.

Ooops. I love illustrations. Yes, I know, your mind can imagine all that I’m describing in your own unique and very valuable way. But I do love getting my hands into an adult novel and discovering it has illustrations or even photos. That’s why I convinced the talented Mireia Ibàñez Cid to draw my characters for me. In fact, as the novella has (mainly) three narrators, do you know that she’s so awesome that she used a different drawing style for each of them? (Sorry, I know you said you didn’t like books with pictures… but still I have to ask you to check Mireia’s portfolio!)

4. Gothic? What Gothic? Do people still read Gothic?

Well, yes. We still read Gothic nowadays. And we even write it, sometimes. But if you’re one of these people who think Gothic is stupid, or it just sends you to sleep like really fast (far enough!) then I guess my novella is not good for you. Even when I was not trying to write the classic gothic story (but to go against many tropes, to be honest) I got so much inspiration from the classic Gothic genre that I cannot ‘forget it’ at this point. So, again, don’t buy my book. (Unless you suffer from insomnia!)

5. If you can say it in just one single word… better!

Mmm… no, sorry, that’s not just my style (generally and in this novel). Even when I love quick, cinematic and journalistic style in writing, I’m a big sucker for metaphors and images. When I read Bill Martin/Poppy Z Brite novels, or the Gormenhast trilogy my heart dances the hula-hula in my chest. So if you hate this kind of suggestive writing full of (crazy) metaphors I’m sorry… we are not made for each other. Keep looking for your perfect read!

So that’s it. I’m being brutally honest here. If you can relate to one or more of these statements, don’t buy my book. Go to the cinema. Try another new author. Treat yourself to a cream capuccino and a muffin in a fancy coffee shop. I won’t take it personally.

But, if after reading this you are curious, then… I just have one thing left to say…

Welcome!


 

¡Sí! Finalmente mi primera novela escrita en inglés sale a la venta y estoy que no me lo creo. Ver esta idea sobrevivir desde su concepción (en forma de pesadilla, allá por la primavera del 2014) hasta aterrizar en una librería es algo que no le ocurre a una todos los días… (y menos mal, porque escribir/editar/publicar este libro ha sido como montarse en la montaña rusa más alta del mundo treinta veces seguidas). Y el mérito no es solo mío: la preciosa y cuidada edición es de Holland House Books, y las maravillosas ilustraciones salieron de los pinceles de Mireia Ibàñez Cid. Menuda suerte la mía….

Sin embargo, estaba yo pensando que, aunque mi objetivo es siempre compartir mis historias con el mundo y entretener al personal (e incluso dar pesadillas a alguno) también quiero ahorraros unos eurillos…

Así que ahí van: 5 razones por las que no deberíais comprar mi libro. En serio.

1. Te encantan los finales felices en los que la gente vuelve a casa por navidad. O hay boda. O a alguien le toca el premio Nóbel, o la lotería, o algo.

Erm… esta no es tu historia, lo siento. La vida es dura (creo que, a estas alturas, todos nos hemos dado cuenta) pero a mí me gusta hacer mis argumentos aún más duros. Y complicados. Y tenebrosos. Y horribles. (No, no querría vivir dentro de uno de mis libros aunque me lo pase pipa escribiéndolos).

2. No te gusta darle al coco cuando lees. El trabajo del escritor es, precísamemte, ponerte las cosas fáciles y no al contrario. ¡Encima que te esfuerzas y le compras el libro…!

Ajá. La verdad es que no te lo niego, tienes razón. Has pagado dinero y (no solo eso) vas a invertir tu valioso tiempo en leerte el libro, con lo que, naturalmente, esperas algo a cambio. Pero si lo que quieres es relajarte… no soy tu tipo. ¿Alguna vez se te ha ocurrido abrir esta novela que se llama La casa de Hojas? Algunas páginas están escritas al contrario, con lo que tienes que hacerte con un espejo para leerlas. Y yo adoro ese libro. Aunque McTavish Manor no es un caso tan extremo, el libro tiene lo suyo de complicado y retorcido. Para mí, no ponérselo fácil al lector es una manera de invitarla o invitarle a jugar conmigo. Yo quiero que seáis una parte activa en la historia como lo soy yo o mis personajes. Pero si no te apetece… pasa de mi libro elegantemente y usa tu dinero para pagarte un cafecito y un comprarte un libro más tranquilito.

3. Los dibujitos son para libros de niños.

Ups. Me encantan los dibujitos. Sí, ya lo sé, los libros no los necesitan porque la mente del lector puede imaginarse todos los escenarios y personajes de un modo único y perfecto. Quizá aquí la rara soy yo… pero hay pocas cosas que me gusten más que agarrar una novela adulta y descubrir que viene con ilustraciones. (¡Por eso estoy tan emocionada con proyectos como Crónicas del Fin!) Y esa es la razón por la que convencí a la talentosa Mireia Ibàñez Cid para que dibujara a mis personajes. De hecho, como la novela tiene tres narradores principales, Mireia ha usado diferentes estilos para cada uno de ellos. (Lo siento, ya sé que me has dicho que no te gustan los libros con dibujitos… pero porfa, échale un vistazo al portfolio de Mireia… ¡no te arrepentirás!)

4. ¿Literatura gótica? ¿En serio? ¿La gente aún lee eso?

Pues… sí. Y, lo que es más, algunos hasta la escribimos de vez en cuando. Pero si crees que la literatura gótica es estúpida o simplemente te da un sopor terrible oye, estás en tu derecho. Aunque creo que entonces mi novela no es para ti. Siendo honesta, te diré que no estaba intentando escribir una historia clásica del género gótico (la verdad es que más que nada quería cargarme algunos de sus arquetipos). Pero me inspiré mucho en la tradición gótica (no te voy a mentir) así que fingir que mi obra está completamente separada de este género sería tontería. No compres mi libro. (A no ser que tengas insomnio, en cuyo caso puede que resulte ser el elixir que tanto habías estado buscando).

5. Las cosas, en cuanto menos palabras se digan… ¡mejor!

Mmmm… no, la verdad es que ese no es mi estilo. Aunque disfruto novelas escritas en un lenguaje directo, cinemático y casi periodístico, me pirran las metáforas y las imágenes. Cuando leo novelas de Bill Martin/Poppy Z Brite o la trilogía de Gormenhast my corazón hace el hula-hula en mi pecho. Si odias los estilos sugerentes y llenos de metáforas (un poco extravagantes) lo siento mucho… no éstamos hechos la una para la otra (o el otro). ¡Sigue buscando tu perfecta pareja literaria!

Así que eso. Puede que esté siendo brutalmente honesta, pero si coincides con uno o varios de los puntos que he mencionado, no compres mi libro. Ve al cine. Prueba un autor novel diferente. Mímate con un capuccino y un bollo en alguna cafetería chula. De verdad, no me lo voy a tomar personalmente.

Pero si después de leerte todo esto sientes un poco de curiosidad… en ese caso, solo puedo decir una cosa.

¡Bienvenida/o!

 

Doctors & Horrors: Why Doctors Scare Me

The Doctor Portrait
One of the first doodles I did of my main character in McTavish Manor, Dr Bilsland.

(En Español más abajo :D)

Allow me to set out exactly how you should proceed to contain Consumption. First, have one of the glasses in my studio heated—you will notice they have slightly sharpened edges. Then, when you are alone in your chamber—away from indiscreet eyes—hold tightly the scalpel I left for you & make a small incision in your skin. The cut has to be made under your clavicle, just above the breast. Immediately after, grab the glass—which should still be hot, not warm—& press it on the flesh—your hands must not tremble. I am sure you can perform the treatment—otherwise you would not have allowed your doctor to leave! Remember to take some linen towels with you to protect your garments.

McTavish Manor

 

¡Hola! How are you doing? Mondays suck. I’m sorry, but that’s who I am: I LOVE Fridays and get kind of blue every Monday. Dunno why, just happens that way.

So I’ve decided to spice things up a little and thought I’d open a new (temporary) section in my blog about doctors & horrors because these are two things I know a lot about. And what’s better than forgetting Monday’s exhaustion than reading a few spooky things you might not know?

As you may already know, I’m publishing my first novella written in English this Otober, and it’s a horror story. And yes, it is about the darkest parts of my soul and – it couldn’t be other way – it includes doctors. In fact, one of the main characters is a 19th century Doctor with a strange relationship with blood…  (Everything was related with blood at the time, in fact, and you can read in my quote of the novella the curious and real treatment of Consumption at the very beginning of the 19th century!)

Fun fact: thee doctor’s appearance is directly inspired in someone I saw in a dream and inspired McTavish Manor as a whole.

Horror fact: To cure Consumption (also known as Tuberculosis or TB) doctors in the 18th/19th centuery prescribed the loss of blod. So, basically, you were already coughing blood all the time and they also bleed you. Where is the logic in all this? Apparently, at the time, they believed that illness were associated to the poor condition of blood. So ‘purging’ blood was ideal to get rid of diseases…

(I’m convinced that at the time it made sense. Perhaps in 200 years people look back with horror at our surgeries in which people are basically cut out! Hopefully, they’d have discovered a better way of fixing things inside the body by then…)

Now, I want to ask you, are you scared of doctors?

If the answer is yes, we have lots of things in common! And if not… well, let me tell you a few things from my own experience.

Why am I scared of doctors?

Let me confess you a little secret: I have the very Gothic habit of fainting. I faint when I see blood, when I experience a strong pain… but also when I’m over excited (I fainted on my 10th birthday because I was soooo happy it was my birthday) and scared (I’ve fainted watching Crouching Tiger & Hidden Dragon when I was nine, no kidding).

I also faint when I experience strong emotions. Once I was doing muffins with my mum and she asked me to ‘massage’ the dough. It felt so… weird (that cold, wet and at the same time dry substance getting stuck in my skin) that I fainted too.

Are you surprised? Confused?

My parents were too, and that’s why they decided to take me to the doctor to see if someone could guess what was wrong with my brain causing all that non-sense fainting.

Now, after seeing a cardiologist (who put weird thins on my head and chest) and a neurologist (who hit my joints with a mini-hammer which was quite annoying), doctors decided to make some tests.

And this was the first one.

Picture me. I was 12 years old and basically still a child. My dad took me to the hospitals. Doctors had told me I couldn’t have breakfast that day, which is always a BAD omen, if you ask me. They made us wait for a little while then they called my name. My father wanted to come along (my parents always want to be present in any doctor’s interactions even now, and they are the kind of folks that won’t let me even speak about my condition!) But the doctor told him, politely, to wait.

I was alone.

The doctor took me to an enormous room of huge ceilings. There was just a hospital bed in the middle and intense lightubs directly over it. Nothing else. No nurse, no pictures on the walls or skeletons in the corner… nothing.

The doctor asked me to get naked and put on one of those thin green hospital robes (that seem to be made of paper). He disappeared for five minutes so I could do so. Then, he was back and made me sit on the hospital bed. I felt completely naked and vulnerable (to be honest, the robe didn’t make much of a difference). And quite uncomfortable, because he hadn’t told me what was going to happen.

Now, I realised that there was something attached to the hospital bed. Black straps. And that’s when the doctor told me.

The test consisted on the following: he was going to tie me up to the bed and then, he was going to make the bed turn exponentially faster until I was so sick and dizzy that I fainted. And then, they would study my brain.

Picture me in your heads: a twelve-year-old who faints with strong emotions. I felt like fainting just after hearing what it was going to happen to me. I don’t know if you have fainted, but it’s the most disgusting and horrible sensation ever – the complete loss of control (and conscience). So… letting them to make me faint?

Erm… no, thanks.

So I started crying. And screaming. And stating, very loud and clear, that I was NOT going to do that.

The doctor tried to convince me. It was an important procedure for my health… etc.

No, thanks.

Another doctor came to see if he was more persuasive.

Nop.

Finally they ‘threatened’ to call my dad.

I said, fine, bring him here.

My dad came.

‘Please, please don’t let them.’ I cried.

My dad looked at the doctors. Then he looked at the hospital bed with stripes. Then, he looked at me, his poor semi-naked daughter.

‘So, you don’t want to do it?’

‘No.’

And he took me home.

Since then, I don’t trust doctors – well, many other things have happened, but that’s for other chapters. I know I’m very coward and that what happened there was almost nothing compared to the procedures other people had undergone.

Still, it’s quite nightmarish in my mind.

Are you scared of doctors, too? Why?

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Permitidme explicaros con total exactitud aquello que debéis hacer para detener el mortal avance de la Tuberculosis. En primer lugar, mandad que os calienten uno de los vasos que hallaréis en mi estudio–veréis que tienen los bordes ligeramente afilados. Después, cuando os encontréis completamente sola en vuestras habitaciones –a salvo de cualquier mirada indiscreta– sujetad con firmeza el bisturí que os entregué & haced una minúscula incisión en vuestra piel. El corte se habrá de hallar bajo la clavícula, justo por encima del pecho. Imediatamente después, coged el vaso –que debe estar caliente, no templado– y usadlo para hacer presión contra la carne – no consintáis ni un solo temblor a vuestras manos. Confío en que podréis seguir este procedimiento –de otro modo, ¡estoy seguro de que jamás habríais permitido marchar a vuestro médico! Recordad que debéis tener cerca algunas toallas de lino con el fin de proteger vuestras delicadas vestimentas.

McTavish Manor

Hey! ¿Qué tal andais? Los lunes dan asco. Lo siento, pero soy de esas personas a las que les encantan los viernes y los lunes les ponen un poco tristes. No sé por qué, simplemente me pasa.

Así que he decidido animar las cosas un poquillo y empezar una nueva sección en el blog (aunque va a ser solo temporal). Se llama ‘Doctors & Horrors’ y en ella voy a hablar de estas dos cosas de las que resulta que sé bastante. ¿Os apetece empezar la semana leyendo algo horripilante?

Como seguro que ya sabéis, este octubre publico my primera novela corta en inglés (¡cruzo los dedos para que la traducción al español llegue pronto!). En ella podréis tener acceso a las partes más recónditas y oscuras de mi alma y, como no podría ser de otro modo, salen médicos. De hecho, uno de los protagonistas es un médico de principios del siglo XIX con una relación un tanto extraña con la sangre. (Casi todo estaba relacionado con la sangre en aquella época, como podéis ver en el extracto de la novela que he colgado al principio de este post. ¡Es una receta real de cómo curar la tuberculosis en el siglo XIX!)

Hecho curioso: La apariencia de mi médico la he sacado directamente de la persona que vi en aquel sueño que inspiró McTavish Manor

Hecho Tenebroso: Para curar la tuberculosis, algunos médicos de los siglos XVIII y XIX les recetaban a sus pacientes una ‘sana’ pérdida de sangre. Vamos, que los pobres enfermos se pasaban la vida tosiendo y escupiendo sangre y encima los desangraban… Ilógico, lo sé… pero es que resulta que en aquella época casi todos estaban convencidos que las enfermedades estaban relacionadas con tener la sangre en malas condiciones. Osea, que desangrar a un paciente era la manera perfecta de purgar enfermedades.

(Estoy segura de que, en su momento, todo esto era de lo más sensato. Es más, en 200 años seguro que la gente mira atrás para horrorizarse ante las operaciones que se hacen hoy en día en la que los médicos, básicamente, abren al paciente de un par de tajos… Seguro que para entonces se han descubierto procesos menos invasivos…)

¿A vosotros os dan miedo los médicos?

Si la respuesta es sí, entonces tenemos muchas cosa en común. Y si es que no… bueno, dejadme que os cuente una historia.

Voy a confesaros un pequeño secreto: tengo una manía muy gótica, desmayarme. Me desmayo cuando veo sangre, cuando experimento un dolor muy fuerte… pero también cuando estoy muy excitada (por ejemplo, me desmayé el día que cumplí diez años porque estaba ultrafeliz de estar celebrando mi cumpleaños… sí, en serio).

También me desmayo cuando me invaden sensaciones o emociones muy intensas. Una vez, estaba haciendo rosquillas con mi madre cuando ella me pidió que trabajara un poco la masa. La cosa es que, en cuanto me puse a ello, se me hizo muy… raro. Quiero decir, la masa estaba fría, húmeda y seca a un tiempo e increíblemente pegajosa. (Sí. Me desmayé enseguida.)

¿Sorprendidos? ¿Confusos?

Mis padres estaban en las mismas por aquel entonces, así que decidieron llevarme a un médico a ver si se podía resolver el misterio de mi cerebro ordenando desmayos a diestro y siniestro.

Después de ver a un cardiólogo (que me puso cosas en la cabeza y en el pecho) y a un neurólogo (que me golpeó en las articulaciones con un mini-martillo de lo más molesto) los médicos se pusieron de acuerdo para hacerme una prueba.

A ver, imaginad la escena. Yo tenía solo doce años (seguía siendo una cría). Mi padre me llevó al hospital por la mañana. Los médicos me habían dicho que no podía desayunar, lo que, ciertamente, yo ya iba considerando como un mal augurio. Tuvimos que esperar un rato en la sala hasta que el doctor me llamó. Mi padre quería venirse conmigo pero el doctor le dijo, amablemente, que se tenía que quedar en la sala. (Sí, mis padres son de ese tipo de gente que siempre quiere estar presente cada vez que voy al médico, y en la mayoría de los casos esto implica que hablarán ellos todo el rato sin dejarme explicar qué es lo que me pasa…)

Así que fui sola.

El médico me llevó a una habitación enorme con techos altísimos. No había nada (ni enfermera, ni dibujitos en las paredes, ni un esqueleto de plástico en la esquina). Solo una cama y, sobre ella, unos focos super intensos.

El médico me pidió que me desnudara y me pusiera una de esas batas verdes que parecen de papel que te dan en los hospitales. Después, me hizo sentarme en la camilla. En ese momento, yo ya me sentía completamente desnuda y vulnerable (entre llevar aquella bata fulerilla y nada…) Y encima aun no me habían dicho de qué iba la prueba.

Fue entonces cuando me di cuenta de que la cama tenía unas correas negras.

El médico me comentó lo que me iba a pasar: me iban a atar a la cama y luego iban a hacer que esta diera vueltas cada vez más rápido hasta que yo estuviera tan mareada que me desmayara. Y luego… estudiarían mi cerebro.

¿Os he comentado ya que yo era una cría que se desmayaba ante el más ligero estímulo? Vamos, que solo al escuchar al médico describiendo ese proceso me sentí flaquear una vez más. ¿Os habéis desmayado alguna vez? Entonces sabréis que es la cosa más horrible y desagradable (la pérdida absoluta de control y, obviamente, consciencia). ¿Acceder voluntariamente a que me provocaran un desmayo?

Eh.. no, gracias.

Así que me eché a llorar. Y me puse a gritar. Básicamente, les dejé muy claro que no pensaba hacer esa prueba.

El médico intentó convencerme diciendo que era importante para mi salud… etc.

No, gracias.

Otro médico vino para ver si podía persuadirme.

Nop.

Al final, ‘amenazaron’ con llamar a mi padre.

Estupendo, les dije, traedle aquí.

My padre apareció en la sala.

‘Por favor, no dejes que me hagan esto…’ Le rogué.

My padre miró a los doctores. Luego a la cama con las correas. Luego a mí, su pobre hija semi desnuda e indefensa.

‘¿No quieres hacerlo?’ Me preguntó.

‘No.’

Así que me llevó de vuelta a casa.

Desde entonces, no me fio ni un pelo de los médicos (bueno, la verdad es que otras cosas  han sucedido que han intensificado mi creencia, pero eso es para otra historia). Ya sé que soy una cobarde total y lo que me sucedió entonces fue practicamente nada comparado con lo que otra gente tiene que sufrir en los hospitales.

Aun así, yo lo recuerdo como una pesadilla…

¿Os dan miedo los médicos? ¿Por qué?

 

 

 

 

I lost my job but found my writing?

I lost my job

(Si quieres leer esto en español ve más abajo. ¡Gracias! :D)

Life happens. And it turns out that I lost my part-time job because they didn’t want more part-time people any more. And, because of the PhD, I cannot do full-time. Well, I think I’d have shot myself if I had to do that job full-time. But that’s another story.

Now, where next? I neeed a part time job to support myself. But I don’t want to do something that sucks my creativity away. I feel so identified with Amanda Palmer (I listened to the audiobook The Art of Asking and it was a cathartic experience). It’s not that I’m lazy. I’m ready to work hard, oh, of course I am. It’s just that I don’t want an ordinary job, an office job. I’d rather take my guitar and start playing in the streets. (Oops, I don’t really know how to play guitar. I just play the piano, and it’s not like I can bring it with me easily everywhere I go. But I could learn the guitar, no? And, in any case, you get what I mean.)

Am I the only one here feeling like that? I said it in that other post, I don’t want a life in the highrise. I refuse.

A friend believes I should go for Erotic novels and short stories. That’s where the money is, she said. Well, honestly, I may try it. I forgot to include that in my list of possible professions.

But God and Goddesses, how difficult it is to wake up in the mornings. Although my writing has imrpoved exponentially since I lost my job. I have finished the second draft of a Sci-Fi novella that is about a sinking world, Catholic priests, a teenage bully and a crazy nun. And lots of rain.

And it turns out that hey, above all, I’m a writer, so… do you want to listen to a story?

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Life happens. Resulta que acabo de perder mi trabajo a jornada parcial porque solo quieren a gente trabajando a jornada completa. Y como estoy haciendo el doctorado, eso no puede ser. Lo cierto es que me habría volado los sesos si hubiera tenido que trabajar en esa oficina todos los días de la semana pero, hey, eso es otra historia.

¿Y ahora? ¿Qué va a pasar? La cosa es que necesito un trabajo a jornada parcial para sobrevivir, pero no quiero nada que me chupe la creatividad hasta dejarme vacía. Me siento muy identificada con Amanda Palmer. Hace poco escuché el audiolibro de su libro El Arte de Pedir y fue catártico. No es que yo sea una vaga, ni mucho menos, porque estoy lista para trabajar todo lo duro que haga falta, ya lo creo. Pero no quiero tener un trabajo ‘normal’, de oficina. Antes que eso me largo a la calle y pongo la gorra en el suelo mientras toco la guitarra. (Ups, espera, ¿sé tocar la guitarra? No, la verdad es que no. Solo toco el piano,que es difícil de arrastrar de aquí para allá. Pero siempre se puede aprender, ¿verdad? Además, ya pilláis por donde voy.)

¿Soy la única que se siente así? Ya lo dije en uno de mis posts, no quiero la vida en el Highrise. Me niego.

Una amiga me dijo que debería intentar escribir historias eróticas, que es ahí donde está el dinero. Puede que lo intente un día de estos. Se me olvidó añadir eso a mi lista de posibles futuras profesiones.

Pero por los dioses y diosas, qué difícil es levantarse por las mañanas. Aunque mi escritura ha mejorado exponencialmente desde que perdí el trabajo, algo es algo. Ya he terminado el segundo borrador de una novela corta de Ci-Fi que va de un mundo que se está hundiendo, sacerdotes católicos, un adolescenete acosador y una monja loca. Y lluvia. Mucha lluvia.

Y, bueno, ante todo soy escritora, así que… ¿alguién quiere escuchar una historia?

 

 

Life in The High-Rise, Do You Fancy It?

High_Rise_2014_Film_Poster

Last Saturday I went to the cinema and to watch High-Rise. I was very curious about this film, a) Tom Hiddleston is in it, b) it’s based on a novel by the British writer James Ballard and what I heard of him sounds fascinating.

I have never read anything by Ballard – I plan to grab The Drowned World some time soon – but I enjoyed the film a lot. It has that explosive mix of strange plot, music and visuals that it’s so hard to find in more mainstream movies. The soundtrack is very good – I loved this orchestra version of SOS by ABBA, and the cover that Portishead has done – and the story, even if unsettling, grabbed my attention since second one.

For those who don’t know, High-Rise is the story of an enormous residential building where people have everything they could ask for: swimming pool, gym, supermarket and even a school. This great achievement of modern life is also organised by social levels where the humble people occupy the lower floors and the rich ones the top. However, the apparent perfect status turns into chaos when there is a small power cut…

I was talking the other day with a PhD mate who is doing his thesis on Ballard and he told me that this writer was very influenced by psychology, specially by Freud, and that in this novel characters are supposed to be incarnations of the super-ego, the subconscious and so on. That’s a very interesting theory – and we were talking long about that – but, between us, that’s not what I was thinking about when I was watching the film.

In High-Rise everyone seems to have the perfect life: all of them have jobs in the city, all of them have cars, all of them have been able to afford a flat in the luxurious building and all of them have families and, sometimes, children.

Is not that what we all aim for?

I don’t know about you, but I always grew up thinking, ‘what do I want to do when I’m an adult?’ And that mean what sort of profitable job I was interested into. I went through school and high-school without questioning – not for a moment – that I’d be going to university too. I’m the second generation of university educated people in my family. My parents went and of course I was expect to do the same.

University was challenging in a way but boring too. As an extension of high-school I had to study theories but original thinking was not something we were asked to do. Now I find myself in the academia once again, although this PhD is the best thing I could be wishing for because it’s purely creative.

What should I do afterwards?

I hate working in an office and I hate the nine to five timetable. I’m not lazy, it’s just that I feel that it sucks my life (and creativity) out and I firmly believe there must be another way out. I don’t want to buy a car, I don’t want to buy an apartment, I don’t want to set a perfect family. Is that everything? I’m not surprised people at the High-Rise decided to throw Bachanals all day in the corridors because they were too sick of their perfect lifes. You can become a prisoner of your desires.

I used to believe – when I was 18 and thinking, hey, I’m an adult – that I would just get myself a job I liked and then I would write on the side. I know that works perfectly for some – it worked with the lovely J A White, author of The Thickety – but it doesn’t work for me. I need to be creating all the time. That’s what keeps me sane inside instead of drowning into depression, anguish and panic attacks. It may take me years to figure this out, but I can reinvent myself. I want to be like a modern minstrel going here and there exchanging stories for goods. Everyone likes to hear a good story.

Life in the High-Rise is not for me. I’d rather be a nomad.

On Balancing Work + Art: Inspired by Allison Ranieri

Writing while you have a full-time or part time job that has nothing to do with it?

Well, I know about that! And so does the talented Allison Ranieri.

Recently I got PhD funding but because I’m studying in England without being English – how do I dare! – it doesn´t come with a monthly payment to help me eat and sleep in a sheltered place and things like that.

I must confess I was very annoyed by this – even when many would tell me I’m lucky enough because if I was not from the EU I could have never applied for this money in the first place!

I don´t understand these rules – I’m leaving my mother togue to write in English, are they not impressed by my sacrifice?

But then I wathed Allison Raineri’s YouTube series ‘A Week in the Life of an Illustrator (Working 9-5 Day Job) Challenge. And that was very inspiring and made me think about all the positive aspects that come from (trying to) balance a daily job and your true passion.

So let’s get started!

1. It brings experiences.

Experiences

Even Emily Dickinson – who was said not to leave her house in years – surely did many other things apart from writing such as taking care of the home, her siblings’ children, her elder parents, the garden and so on… Unless you’re St Kevin (and you decide to hide yourself in a little cave in Glendalough to meditate/write for years and years) you need to do other things in order to keep getting ideas for writing. In fact, I see the writing/artistic process as something that includes at least three parts:

  1. Compost. You need to go out there and get both shitty and wonderful experiences. Meeting new people, travelling, experiencing new things… but also suffering disgraces and all sort of scary events (like my Cumbrian spiders) open your mind to new worlds of ideas.
  2. The craft. Getting your hands directly into your creation.
  3. The response. Unless you’re St Kevin, your art will get out there and you’ll recieve a response. This will shape new projects and can be scary, drainning but also immensly inspiring.

 

2. Time becomes meaningful.

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If you have all day to write chances are that laziness and procratination are going to get in your way. The daily grind is something feared by many (I include myself). At the end of the day, combining writing with other activities you must do means that whenever you have that single hour to write you’re going to take the most of it (instead of checking out Facebook). I think that´s why people like Kathleen Jones – an amazing poet – managed to launch a great writing career even when she had to take care of four children and provide for them!

3. It Makes you more productive.

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You take every chance yo go out to research, to interview/ask someone who you admire, to try new productivity techniques… Whenever you’ve all time in front of you to spend is very easy to accomodate to the routine and think you’d do that great thing tomorrow. When it’s not the case, you’ll probably try to grasp the first opportunity you get – because it might be the last one!

4. We’re all humans.

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Last but not least: perfection doesn’t exist. Allison always starts her day in these videos doing a lot of to-do lists because she wants to get the most of her day. However, most of the times she struggles completing them. I could feel so related to it. It’s good to make plans to stay focused, but oh, life happens. And sometimes things just get crazy.

Being organised is fundamental to balance work and art, but what is even more important is to acknowledge from the very beginning that we’re all humans. We’re going to miss points in our to-do lists, we’re going to lack inspiration in the most important moments, we’re going to break down at some point in the way… And then, when that happens, it’s important to take a breath, rise and keep walking. Having the motivation clear helps us to advance the path, even if it’s tiny step after tiny step. But never stopping or leaving.

5. Get it all done and then enjoy!

Relax

Working, doing art, getting inspired… sometimes you might feel restless (I do, at least). So I also like to stop and do nothing for a while, because otherwise I know I’d just burn myself out (it has happened before). For instance, at least once or twice a week I like to take my evenings free and lazy around reading, playing games, meeting friends, watching movies… Something that I don’t need to take very seriously – because art is, at the end of the day, my most serious occupation, and that can feel a bit like a huge rucksack at my back.

I think that when we’re starting our artistic path is very easy to feel discouraged. We could see around us people already making a living of it and feel like it’s a question of pure luck (and we’re not the chosen ones) or that we’re not talented enough (as these people are). But the truth is, the ones who make it are the ones who are (above all) persistant. Everyone has stories of endurance and dark moments behind – a famous example is J K Rolwing, or you can also listen to this inspiring interview from the Being Boss podcast with the writer Tommy Walker – who at some point thought about living with his family in a tent in the woods.

What I love about Allison Raineri’s series (and all her videos in general) is how she manages to offer honest advice for people like her, who might not make a living just in illustration but are willing to try – and succeed! It’s a pleasure to see how talented and passionated she’s, and definitely I can translate her feelings and aspirations into my writing journey.

Thanks Allison, and thanks to you all for reading this post.

Anyone else out there balancing work and art? I’d love to hear your experiences. Let’s share tips!

 

Escritora Errante 16: ¿Escribir alimenta?

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¿De qué sirve la escritura creativa?

Cuando vivía en España y empecé la universidad no sabía muy bien a qué dedicarme. Me gustaba tocar el piano, pintar y escribir, pero de todas esas cosas escribir era en lo único que había ‘brillado’ verdaderamente. Así que me dije, si tengo que eligir algo, que sea lo que menos me cueste y más disfruto.

Empecé a buscar trabajo en serio en Inglaterra desde enero. El doctorado no da de comer (por ahora no tengo beca, así que más bien me está ocasionando una gran deuda, aunque quiero pensar que tendrá beneficios futuros).  Mi currliculum es un poco extraño. Tengo muchas publicaciones: novelas, historias cortas, artículo académicos… etc. Hago un programa de radio  y colaboro en la organización de eventos literarios. Pero mi experiencia en el mundo laboral es muy reducida. Si nos ponemos en plan serios, solo he sido becaria durante tres meses en la cadena SER. También soy profesora de español y he trabajado de traductora para Notting Hill Editions, pero estos trabajos han sido a nivel freelance y sin contrato alguno. Así que cuando empecé a echar curricula, pues la verdad es que no estaba muy convencidad de que nada (bueno) fuera a pasar.

La primera opción (obvia) fueron sitios como cafeterías y bares. Pero, no sé por qué, nunca tengo suerte con estos. Nunca me llaman, y en la mayoría de los sitios piden experiencia (la famosa serpiente que se muerde la cola, porque si nadie me deja empezar a trabajar como novata, ¿de dónde voy a sacar la experiencia?)

La segunda opción, fue intentar conseguir un trabajo como profesora de español en una academia. Pero tampoco tuve suerte en estos meses. Si me responden, es para decirme que ya tienen gente, que no hay dinero para contratar a un asistente… etc. A veces cuando eres joven te desesperas con estas cosas. Ya sea aquí o en España, parece que todos los negocios están que desbordan con empleados y no hay manera de que las nuevas generaciones se hagan un hueco.

La tercera opción fue intentar trabajar en la biblioteca de la universidad. Pero como pagan muy bien y el trabajo es (aparentemente) increíblemente sencillo, pues mucha gente lo pidió y tampoco pudo ser. (Y fue, por ciento, una de las entrevistas más humillantes de mi vida… odio buscar trabajo en Reino Unido, porque en el proceso te hacen sentir como un ratón de laboratorio en un laberinto).

Pero al final, sí que he conseguido un trabajo, porque el martes pasado firmé un contrato. Ha sido, como siempre, por conocer a alguien. Creo que es así como funciona el mundo: conoces a alguien, que conoce a otra persona, que te recomienda y… ¡zas! oportunidad al canto. Recomendada esta vez, eché el curriculum, pasé la entrevista, pasé el día de prueba (que no te pagan, por cierto) y finalmente puedo decir que soy content writer.

Después del estrés que llevo desde octubre quiero sentirme alegre pero me cuesta un poco. Aun así, sé que soy afortunada. Puede que solo tenga 10 días de vacaciones al año pero hey, tengo un trabajo a jornada parcial que es lo que quería. Y encima, lo he conseguido por cómo escribo, ni más ni menos. Creo que en España esto habría sido imposible, ya que nunca me planteé que escribir (solo escribir) pudiera darme de comer.

Content writer significa escribir blogs y páginas de internet para negocios en cualquier sector que contratan empresas de marketing como a la que me acabo de unir. Es un trabajo muy estresante porque escribes a contra reloj y tiene que estar perfecto para que el cliente esté satisfecho. Pagan sueldo mínimo, pero con solo dos días a la semana me saco el equivalente a 500 euros (400 libras) que me dan para pagar la renta de la habitación que alquilo y, sumándolo con mis clases de español, me permitirán vivir una vida muy frugal, pero vida al fin y al cabo.

Uno de mis propósitos de año nuevo era conseguir un trabajo para ser independiente. Los tres primeros meses estoy de prueba, pero si todo va bien me harán fija y podré, al fin, respirar. Si además consigo la beca de doctorado, eso significa que no tendré que fundir los ahorros de toda mi vida en la matrícula. Ayer me decía una amiga que, poco a poco, everything is coming together. Espero que sea verdad. Aún sigo un poco asustada y preocupada como para poder respirar y sonreir, pero espero que se me pase pronto.

¡He firmado mi primer contrato de trabajo en Inglaterra y es de escritora!